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Los apellidos en español
Los apellidos europeos aparecen en los distintos reinos y lugares de Europa entre los siglos XI y XII. Desde entonces y hasta adoptar su forma actual, han experimentado transformaciones, y si bien es cierto que los apellidos surgidos en distintos lugares del continente -refiriéndonos siempre a Europa- han evolucionado en forma parecida, el caso de los apellidos españoles presenta singularidades. Las diferencias entre los distintos sistemas usados en Europa para transmitir el apellido familiar a los descendientes y para la adopción de otro apellido en caso de matrimonio u otras ocasiones, persiste en la actualidad. Quienes son de origen hispano y mantienen la costumbre española del doble apellido, conocen bien la confusión que esto genera en otros países, en donde se desconoce, por ejemplo, que no existen en nuestro sistema el “apellido de soltera” para las mujeres casadas, ni el “middle name” de origen germánico. En el sistema español del uso de apellidos, que aparece en la temprana Edad Media, la costumbre era conservar en cualquier circunstancia los apellidos de la propia familia. Esta costumbre incluía a hombres y mujeres por igual, y las mujeres - a diferencia de lo que sucedía en otros sistemas-, no perdían el apellido de sus propias familias aunque se casaran, para adoptar el del marido. Había, sin embargo excepciones a esta regla entre quienes pertenecían a las clases altas. Por ejemplo, si Isabel Gutiérrez Alonso se casaba con Roberto González Bustamante, podemos encontrarnos con que al nombre de la esposa, luego del matrimonio, se le agregaba el “de,” más el apellido del marido. En este caso, Isabel Gutiérrez Alonso de González. En caso de que el marido falleciera, se usaba la fórmula, Isabel Gutiérrez Alonso, viuda de González. Ambas fórmulas se usaban con un propósito social, pero es importante señalar dos aspectos: - el primero es que, legalmente no tenían ninguna validez, es decir, no se usaban en trámites o registros de carácter oficial, - y el segundo es que la mujer, en este sistema, conservaba siempre los apellidos de su familia de origen. Los nombres de pila Los españoles y sus descendientes llaman nombres de pila (haciendo referencia al bautismo en la pila bautismal católica), a los nombres que usamos antes del apellido, costumbre adoptada en todo el Occidente. Podemos tener un solo nombre, dos o tres. De todos modos, legalmente se ha restringido a un cierto número la cantidad de nombres que puede usar una persona. Entre los miembros de la realeza y la aristocracia, es habitual el uso de muchos nombres de pila, generalmente en honor a los antepasados. El uso de los numerales, por su parte, es una costumbre que se aplica únicamente a los reyes. En la actualidad es muy común que una persona tenga un único nombre, que muchas veces no es el de alguno de sus antepasados. El doble apellido, una particularidad española Todos los descendientes de españoles tienen dos apellidos, el primer apellido del padre, más el primer apellido de la madre. Esto se aplica por igual a hombres y mujeres. Entre los apellidos españoles hay algunos muy comunes, como Pérez, Sánchez, Fernández, Gómez, por nombrar sólo algunos. Y es frecuente que dos esposos tengan un mismo apellido en común, a pesar de que pertenezcan a diferentes familias. A la vez, el sistema español facilita el rastreo de los lazos genealógicos, que es mucho más sencillo de realizar debido a que las mujeres no pierden el apellido de sus familias de origen. Apellidos compuestos Los apellidos españoles pueden ser dobles o compuestos. Por ejemplo: Pérez Abellán, un siglo atrás este hubiera sido considerado como dos apellidos diferentes, pero el tiempo los ha convertido en uno solo, compuesto. Las razones que explican la aparición de los apellidos compuestos van desde que alguno de los apellidos familiares de los padres es poco común y entonces se lo elige en lugar del que tradicionalmente correspondería, hasta el caso de personas que tienen una actividad social relevante -políticos, artistas, deportistas, etc.- y cuyos descendientes, por cuestiones de prestigio social o con el fin de honrar la memoria de su antepasado, perpetuarán el uso del apellido compuesto. Esto último es bastante frecuente entre las clases altas de la sociedad. Apellidos originados en nombres de pila Estos casos son en realidad los apellidos más comunes, y se distinguen del resto porque terminan con el sufijo "ez", que significa "hijo de". Los visigodos, pueblo de origen germánico que construyó un reino en la península Ibérica durante la decadencia del Imperio Romano, fueron quienes dieron origen a esta clase de apellidos. El sufijo "ez" significa lo mismo que el sufijo "son", muy común también en apellidos de origen germánico tales como Johnson, Anderson, Paterson, etc. Tenemos entonces que buena de los apellidos españoles surgidos en la Edad Media, derivan en realidad del primer nombre del padre. A continuación, una lista con los nombres originales, o de pila, de los que derivan los más comunes apellidos españoles. - Álvarez: hijo de Álvaro - González: hijo de Gonzalo - Rodríguez: hijo de Rodrigo - López: hijo de Lope - Márquez: hijo de Marco - Núñez: hijo de Nuño - Suárez: hijo de Suero En otros casos, el primer nombre del padre pasó a usarse como apellido sin el sufijo, tal es el caso de García, Martín, Simón. Como podemos imaginar, es una tarea casi imposible rastrear al primer Pero o Nuño que dio origen al apellido, ni a las incontables divisiones que han experimentado las familias con un apellido común a través de los siglos. Quienes sí están más cerca de saber con exactitud quiénes fueron aquellos antepasados, son los descendientes directos de algunos reyes o miembros de la nobleza, particularmente de los reinos de Castilla y Aragón. Apellidos originados en nombres de lugares, ciudades o reinos Este es otro caso típico de apellido de origen español, conocido también como toponímico. Imaginemos el caso de un hombre llamado Fernando, nacido y criado en el poblado castellano de Aranda que se mudaba a la ciudad de Valladolid, en donde debía haber una gran cantidad de Fernandos. Entre los miembros de su círculo social, nuestro Fernando empezaba a ser llamado Fernando el de Aranda, o Fernando de Aranda, a fin de distinguirlo del resto. Con el tiempo, Aranda o de Aranda, se convertiría en apellido. Quienes están detrás de las huellas de algún antepasado con un apellido de esta clase (toponímico), deberán tener en cuenta que el mismo debió mudarse y que su apellido indica su lugar de origen. También dieron origen a esta clase de apellidos los feudos. Quienes eran señores feudales y tenían tierras en, por ejemplo, Frías, seguramente fueron llamados "de Frías", y si tenían otro apellido como por ejemplo González, serían llamados "González de Frías". Muchos siervos y campesinos que trabajaban y vivían en los feudos, usualmente tomaban el apellido del señor para el que trabajaban. Apellidos sefaradíes Mucho se ha dicho sobre el origen de los apellidos sefaradíes, o judeoespañoles. Bajo el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los judíos fueron obligados a adoptar la fe cristiana o abandonar la península. Los judíos conversos cambiaban sus nombres, y usualmente se les adjudican apellidos toponímicos. Los casos de familias sefaradíes que actualmente conservan aquellos apellidos, confirman en parte esta creencia: Toledano, Zamora, Soria, Cepeda, son algunos ejemplos. Sin embargo, hay familias de origen español que llevan esos mismos apellidos y no son de origen judío, porque sus apellidos se originaron del modo descrito más arriba. Las preposiciones para expresar fechasCecilia G. En la expresión de las fechas se usan las preposiciones a, en y de. La preposición a se antepone siempre a la indicación del día, tanto de la semana como del mes, cuando introduce un complemento del verbo estar: Estamos A lunes (la pregunta que corresponde es ¿A qué (día) estamos?); Estamos A 28 de septiembre (la pregunta que corresponde es ¿A cuántos estamos?). Si se utiliza el verbo ser para expresar la fecha, debe hacerse sin preposición y con el verbo en tercera persona del singular: Es lunes; Es 15 de julio (la pregunta correspondiente es ¿Qué día es hoy?). También se emplea la preposición a ante la indicación del día cuando este se menciona sin artículo y es complemento de un verbo expreso o sobreentendido: Expido el presente certificado A 3 de enero de 1998; [Firmado] En Madrid, A 8 de junio de 2000. En el resto de los casos, la indicación del día va sin preposición y precedida de artículo: Te llamaré el lunes; Comienzo mis vacaciones el 20 de junio. La preposición en antecede a la indicación del mes: Estamos EN mayo; o del año, si este no va acompañado del mes: Nació EN 1978. Hoy debe evitarse, por arcaico, el uso de en inmediatamente delante del día del mes: La ley se aprobó EN 3 de mayo (incorrecto); lo normal, en estos casos, es usar el artículo: La ley se aprobó el 3 de mayo. La preposición de se emplea entre la mención del día y el mes, y entre la del mes y el año: Murió el 15 DE julio DE 1957. También se usa la preposición de cuando se antepone al nombre del mes la palabra mes: Estamos en el mes DE septiembre. No es necesaria esta preposición si se antepone a la expresión numérica del año la palabra año, aunque en estilo literario o formal se pone a veces: Murió en el año (DE) 1974. Las fechas en español
Cecilia G. En los países latinos se usa generalmente el orden ascendente, esto es, día, mes, año: 31 de diciembre de 1992. Entre el día y el mes, así como entre el mes y el año, se intercala la preposición “de”. Por razones de uniformidad, se recomienda utilizar este modelo en todos los países de habla hispana. En los países anglosajones, el orden habitual es mes, día, año: diciembre 31 de 1992. No se utiliza ninguna preposición entre el mes y el día. Aunque este modelo tiene cierto uso en Hispanoamérica, se desaconseja su empleo en español debido a la influencia del inglés. Las normas de la ISO recomiendan el orden descendente, esto es, año, mes, día, sin preposición entre cada uno de los elementos: 1992 diciembre 31. Este modelo sólo debe usarse en documentos científicos o técnicos de circulación internacional. Las fechas pueden escribirse completamente con letras, con una combinación de letras y números o sólo con números: a) No es habitual escribir las fechas totalmente con letras: Veintiocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis. Sólo es normal en documentos especialmente solemnes, escrituras públicas, actas notariales o cheques bancarios. El primer día del mes puede escribirse, en este caso, con el ordinal primero, uso más habitual en América, o con el cardinal uno, uso más habitual en España. b) El sistema más común combina letras y números; el día y el año se escriben con números arábigos, y el mes, con letras y siempre con inicial minúscula: 12 de octubre de 1492. En documentos antiguos era frecuente escribir con números romanos, a veces en minúscula, la indicación de día y año. Hoy sólo es normal escribir los años con números romanos en los monumentos o placas conmemorativas, y siempre en mayúsculas. c) Con mucha frecuencia, para abreviar, las fechas se escriben sólo con números, separando las cifras correspondientes a día, mes y año con guiones, barras o puntos, y sin blancos de separación: 28-8-98; 16/III/1971; 8.6.00. El año puede aparecer indicado con sus cuatro cifras o sólo con las dos últimas, y el mes, en números arábigos o romanos. Cuando el número que indica el mes o el día es inferior a diez, se recomienda no anteponer un cero a la cifra simple, a menos que sea necesario por razones técnicas (por ejemplo, en formularios informatizados) o de seguridad (para evitar alteraciones en la fecha en documentos bancarios o comerciales); así, es preferible escribir 5.7.99, 2-9-1940, mejor que 05.07.99, 02-09-1940. EJERCICIOS: Y GRIEGA Y DOBLE LL
cu_o po_o jerse_ esca_ola zancadi_a reji_a alca_ota patru_a asti_a _ugo apo_ar bo_o bombi_a in_ección ca_ar _ave _evar maravi_a calzonci_o chi_ar __o, iba camino a la casa de María para entregarle su ani__o y su co__ar, cuando por culpa de un bue__ que andaba suelto en la ca__e casi me atrope__an. No es lo mismo comer un bo__o, un bocadi__o una torti__a en el desa__uno. Antea__er pase un susto ma__úsculo, me desperté después de una terrible pesadi__a, en e__a veía tres came__os mu__ grandes durmiendo en mi cama y una cuadri__a de pa__asos riendo de mí. Donald miraba desde la atala__a como dos ardi__as comían be__otas y ave__anas. Cuando __evaba la __ave del auto, se le ca__ó por la reji__a del sumidero que hay en la esquina. Ejercicios de ortografía de la “y” y la “ll”
Hacer un pro_ecto de trabajo es escribir cómo vas a hacerlo y cómo va a ser dicho trabajo. He comido carne de solomi_o de cerdo. Se atribu_ó la rotura de la silla a dos alumnos. Los abogados saben muy bien todas las le_es. Tra_ectoria es la línea que describe un cuerpo en movimiento. Ayer Antonio le_ó la Biblia en la misa. El enfermero me puso una in_ección. He encendido el calentador con una ceri_a. Juan _ Virtudes se quieren. La le_ hay que respetarla. Tengo que comprar un cepi_o de dientes. El pasi_o era muy estrecho. Llamamos vaji_a al conjunto de vasos, platos y demás utensilios para el servicio de la mesa. Juan o_ó ruidos extraños en su casa. El despertador estaba sobre la mesi_a. Un tra_ecto es el camino que se recorre. Eso de que los hombres no _oran es un cuento. La palabra a_es es un nombre, plural de ay, que significa quejidos. Hacer casti_os en el aire es querer hacer cosas imposibles. En mi casa han comprado un tresi_o nuevo. Los ladrones hu_eron de la policía. Se ca_ó de mala manera. El paracaídas se abre tirando de una ani_a. He comprado tres bombi_as por 1 €. He clavado la punta con un marti_o. ¡No me _ames más por teléfono! Hoy día los re_es reinan, pero no gobiernan. Tendría que _over a cántaros. Las perdí en el tra_ecto de la plaza al parque. Aquí _ueve poco. Tengo roto el bolsi_o del pantalón. El jinete se ca_ó del caballo. Una persona ab_ecta es despreciable. Lo cog_ "in fraganti"(término latino), es decir, con las manos en la masa. El ani_o es precioso. Miré por la ventana _ vi relampaguear. Ha_ que respetar la ley. Varios vehículos escoltados es un convo_. Aprieta el torni_o con el destornillador.
VOCABULARIO
En cinco siglos desaparecieron la mitad de las lenguas indígenas de América
La mitad de las mil 500 lenguas y dialectos indígenas que existían a la llegada de los españoles a América ha ido desapareciendo a lo largo de los últimos cinco siglos, según el vicedirector de la Academia Chilena de la Lengua, Gilberto Sánchez.
Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en el caso del inglés o del francés, muchas palabras amerindias quedaron definitivamente incorporadas como préstamos al léxico del idioma español.
Ello se debió a que los conquistadores españoles se mezclaron con los pueblos originarios de América, lo que dio lugar al mestizaje de razas, lenguas, culturas y creencias, de acuerdo al estudio de este investigador chileno.
La mayor aportación de las lenguas indígenas al español se plasmó en una herencia léxica que refleja la visión del mundo que tenían los pueblos originarios.
Un ejemplo de ello es el nombre de Chile (derivado de "chili", un pájaro parecido al tordo), que es una de las 70 palabras de la fauna autóctona que junto a otras 115 palabras de la flora local se han integrado al español, procedentes de las lenguas aborígenes de este país austral.
Conforme al investigador, el léxico indígena incorporado al español pone de manifiesto el carácter mestizo de América.
Aunque en las lenguas amerindias una palabra a veces equivale a una frase completa de un idioma europeo, su influencia no modificó la estructura morfológica del español estándar, agregó.
Las principales familias de las lenguas amerindias son arahuacana, caribe, mayas, yutoazteca, quechua, tupiguaraní y mapuche, explicó Gilberto Sánchez durante una conferencia sobre "El aporte de las lenguas indígenas al español".
A la familia arahuacana pertenecen 126 lenguas y dialectos que se hablan desde la península de Florida, en Estados Unidos, hasta la Patagonia, entre las que figura el taíno, que proporcionó la primera palabra aborigen incorporada al español -canoa-, junto con otras como hamaca y guacamayo.
De la rama caribe perviven actualmente medio centenar de lenguas que han legado palabras como cacique, caníbal y colibrí y que cuentan con apenas 40 mil hablantes repartidos por las Guayanas, Surinam, Venezuela, Brasil y Colombia.
El maya se subdivide en una veintena de dialectos que se hablan en México y Centroamérica, en tanto que la familia yutoazteca abarca 16 lenguas, la más importante de las cuales es el nahuátl, con un millón y medio de hablantes en México, y que ha legado voces como aguacate, cacahuate, chicle o tiza.
El grupo quechua abarca 60 lenguas muy distintas entre sí y algunas de ellas ininteligibles, que son habladas por diez millones de personas que habitan en Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile.
Las lenguas quechuas han hecho una gran aportación de préstamos al español, como mamá, papá cóndor, chirimoya, mate, puma y vicuña.
Del grupo del tupí-guaraní, que posee unos 40 dialectos, proceden voces como jaguar, en tanto que a la familia mapuche pertenecen guata (panza), poto (nalgas), pino (pajitas de cebada o trigo) o pololo (mosca que revolotea, de donde viene el chilenismo pololeo, que quiere decir noviazgo).
Gilberto Sánchez, profesor de lingüística de la Universidad de Chile, ha estudiado en profundidad idiomas antiguos, como el latín y el griego, y otros modernos, como el inglés, el alemán, el ruso, el árabe, el chino y el húngaro, así como las lenguas aborígenes, especialmente el mapuche, el quechua y el aymara. ESPANHOL O CASTELLANO?
¿Español o castellano? a) Para designar la lengua común de España y de las Repúblicas hispanoamericanas pueden emplearse los nombres de castellano y español. En muchas regiones se usan indistintamente las dos palabras. Sin embargo, en América y en algunas zonas de España se prefiere la denominación de castellano. Esto se debe, ante todo, a una larga tradición que estuvo apoyada hasta 1925 por la propia Academia Española (pero no olvidemos que el primer diccionario de nuestro idioma, el de Sebastián de Covarrubias, 1611, se titula Tesoro de la lengua castellana o española). En América se ha unido a ello tal vez un resto de recelo patriótico frente al nombre español, considerando acaso como una manera de sumisión a España, la antigua metrópoli, el reconocimiento explícito de que se sigue hablando su lengua. En las regiones de España con lengua materna propia, el nombre de castellano parece más adecuado que el de español, porque el catalán, el gallego y el vascuence son también lenguas españolas (aunque no son la lengua española, el español).
b) Los hispanoamericanos deben recordar que los norteamericanos no se consideran “colonizados! por Inglaterra por decir que ellos hablan inglés. Los españoles deben recordar el uso universal: en cada país, normalmente, la lengua oficial, sea cual fuere la región del país en la que se haya nacido, ha tomado el nombre de toda la nación: en Rumanía, el rumano; en Alemania, el alemán; en Italia, el italiano; en Francia, el francés... En estos países existen (como en España) idiomas importantes que no son la lengua común o general.
c) El empleo del nombre castellano implica una inexactitud: la de suponer que la lengua general o común, no ya de toda España, sino de todas las naciones hispanoamericanas, es patrimonio de una sola región, Castilla. Y esto es falso, pues la lengua castellana hoy no es propiedad de Castilla, sino de todas las regiones y naciones en que es hablada, las cuales, además de tenerla como suya, colaboran todas en su conservación y enriquecimiento. Lo exacto sería emplear el nombre castellano solamente para designar la lengua que durante la Edad Media fue privativa del reino de Castilla, o las modalidades particulares que presenta el habla de Castilla en los tiempos modernos frente al español general al lado de las otras lenguas españolas (catalán, etc.).
d) En conclusión, y volviendo a lo expuesto en el párrafo a): Las dos denominaciones, castellano y español son válidas. La preferencia de cada hablante por uno de los dos términos se funda en una tradición arraigada de siglos, y es ingenuo pretender desalojar del uso cualquiera de ellos. Cada persona puede emplear el que guste; pero debe respetar el derecho a que otros prefieran el otro. En todo caso, téngase en cuenta que, en general, la denominación de español es más exacta que la de castellano.
[Manuel Seco: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1998, p. 202] ARTICULAÇÃO DAS LETRAS NO ESPANHOLARTICULACIÓN DE LAS LETRAS DEL ABECEDARIO ESPAÑOL
Prof. Ana M. Xandre Robotham
Vinte erros do portunhol
Erro Nº 1 Trocar el por lo. Nem todo iniciante de espanhol sabe que em português existem quatro artigos e em espanhol cinco. Isso leva os menos avisados a cometer enganos. Os artigos femininos não apresentam maiores problemas.
La e las definem o feminino singular e plural. A coisa se complica com o uso do masculino e neutro. Há três formas possíveis: el, los, lo. O que faz pensar de imediato que lo é o singular de los. O que constitui um engano, pois el é o singular de los. Logo se diz el libro e los libros, el zapato e los zapatos, etc. O uso do lo é mais complexo, servindo para substantivar adjetivos, advérbios e orações com o pronome relativo que. Por exemplo, ‘bueno (bom), que é um adjetivo, alguien es bueno o alguna cosa es buena’, ao ser empregado como substantivo exige o artigo lo. ‘Lo bueno es vivir tranquilo y lo malo (ruim) es odiar’. Para facilitar a compreensão, pode ser traduzido em português por aquilo que. Ex.: Aquilo que queria era ser feliz . ‘Lo que quería era ser feliz’. O que nunca pode ser feito, e que é típico do portunhol, é usar o artigo lo antes de substantivos. Dizer ‘lo libro’, ‘lo zapato’ é totalmente errado.
Erro Nº 2: Usar artigo antes de pronome possessivo É quase sempre facultativo em português o uso do artigo antes de um pronome adjetivo possessivo. Não raro as pessoas falam ‘estive com a sua irmã’ em vez de ’estive com sua irmã’, ou então ‘o meu amor por você é infinito’, em vez de começar simplesmente com ‘meu amor’... Se em português serve às vezes até para dar ênfase, em espanhol não tem o mesmo efeito e fica bastante esquisito colocar o artigo na frente do pronome possessivo. O correto, então, é: ‘estuve com tu hermana, mi amor por ti es infinito.
Erro Nº 3: Usar artigo antes de nome próprio Em espanhol soa estranho dizer ‘el Pedro’ (o Pedro) ou ‘la Europa’ (a Europa). Há apenas alguns casos em que se pode usar o artigo antes de nome de pessoas, cidades, países e continentes. Exceções: el Congo, la Somalia, la Libia, La Habana, el Japón, la India, el Escorial, Los Ángeles, los Estados Unidos, la Argentina, el Ecuador, el Uruguay, el Brasil, el Paraguay, el Perú.
Erro no 4: Trocar tengo que por tengo de Em português é facultativo o uso de ‘tenho de’ ou ‘tenho que’. Diz-se tenho que trabalhar ou tenho de trabalhar. A tendência do bom portunhol é colocar o verbo em espanhol e usar tengo de ou tengo que indiscriminadamente. O que soa estranho à língua castelhana, pois o uso do tener de infinitivo é pouco freqüente. Ex.: ‘Tengo que estudiar’. No caso de querer expressar uma obrigação, o correto seria usar o verbo haber regido pela preposição de: ‘He de estudiar’, ‘has de escribir la carta’, embora mais comum seja empregar o verbo deber: Debo hablar con él.
Erro Nº 5: Usar a preposição de como meio de transporte Às vezes uma pequena preposição pode fazer diferença. Diz-se ‘voy en auto’ e não ‘de auto’, ‘viajo en tren’ e não ‘de tren’. Em geral os meios de transporte pedem a preposição ‘en’: ‘en coche’, ‘en camión’, ‘en ómnibus’, ‘en bicicleta’, etc.
Erro Nº 6: Não usar ir a Em se tratando do verbo ir, o normal é usar a preposição a, mesmo quando tem dois verbos. Ex.: ‘Voy a pensar’, ‘va a estudiar’. Por isso é comum ouvir um falante de espanhol dizer em portunhol: ‘Vou a trabalhar’, em vez de vou trabalhar.
Erro Nº 7: Confundir a grafia dos dois idiomas Em espanhol escreve-se: ‘Tal vez’, ‘a pesar’, ‘a través’, ‘con todo’, ‘en fin’, ‘sobre todo’.
Erro Nº 8: Tropeçar no ie O verbo querer é o mesmo em português e espanhol. Mas, se você disser yo quero, estará errando. O certo é yo quiero, pois em espanhol o verbo querer tem no presente e nos tempos derivados deste a flexão quiero, quieres, quiere, queremos, queréis, quieren. Muitos verbos em castelhano transformam a vogal e em ie, em todas as pessoas, com exceção da primeira e da segunda pessoa do plural. O mesmo ocorre com verbos como pensar (pienso, piensas, piensa, pensamos, pensáis, piensan); preferir (prefiero, prefieres, prefiere etc.), mentir, perder, sentir, referir, defender, atender, sugerir etc.
Erro Nº 9: Tropeçar no ue O verbo devolver no infinitivo tem a mesma forma em português e espanhol. Mas, se alguém disser ‘yo no devolvo el libro para usted’, estará errando. O certo é ‘devuelvo’. O mesmo ocorre com alguns verbos que têm um o no radical. Então o ‘o’ vira ‘eu’ na flexão em espanhol. Por exemplo, o verbo ‘poder’ no presente do indicativo é puedo, puedes, puede, podemos, podéis, pueden. É também o caso de mover, dormir, apostar, devolver, soltar etc.
Erro Nº 10: Dizer Tú es É provável que em bom portunhol você se dirija a alguém com as palavras: ’Tú es’ muy simpática... O erro que você estará cometendo em espanhol é semelhante ao de dizer nós vai em português. O correto é: ‘Tu eres muy simpática’. A forma es corresponde à terceira pessoa . él, ella, usted. Ex.: ella es muy observadora.
Erro Nº 11: Arriscar uma forma verbal nova a: Quem fala portunhol geralmente conhece alguns verbos em espanhol, o que ajuda a dar um toque espanhol à conversa. Mas como o conhecimento é limitado, é mesclado com o português. Por isso é tão comum ao portunhol a interessante mistura que une o verbo em espanhol com a conjugação em português. Outras vezes o verbo é muito parecido ou até mesmo igual, mas a conjugação é um pouquinho diferente. Detalhes aparentemente imperceptíveis, mas que não negam o portunhol. Existem alguns tempos verbais que, devido à sua semelhança nas duas línguas, se prestam mais a esse tipo de combinação. É o caso do passado e do futuro simples. Assim podemos ouvir alguém dizer: No pretérito simples: ‘Hablei con ella’ em vez de ‘Hablé con ella’ ‘Él no pensou nada’ em vez de ‘Él no pensó nada’ ‘Ellas cantaram’ em vez de ‘Ellas cantaron’
É fácil entender que essa confusão se deve à semelhança entre alguns verbos, principalmente os regulares da primeira conjugação. Esse tipo de pretérito se parece muito. Compare com o verbo pensar: Yo pensé, tú pensaste, ella pensó, nosotros pensamos, vosotros pensasteis, ellos pensaron. b: A possibilidade de confusão é maior ainda no futuro simples, pois a diferença é sutil, principalmente nos verbos regulares das três conjugações. Compare com os verbos amar, beber e sentir.
Logo, é fácil cair na tentação do portunhol e dizer: ‘Amarei mucho’ em vez de ‘amaré mucho’ ‘Beberei un poquito’ em vez de ‘beberé un poquito’ ‘Sentirei tu falta’ em vez de ‘sentiré tu falta’
Erro Nº 12: Trocar estaba por estava O correto é estaba, e não estava, que é escrever espanhol errado. Porém se não fosse a escrita não haveria maiores problemas, pois a pronúncia é muito semelhante. A mesma confusão ocorre com outros verbos referentes a esse tipo de passado. No caso da primeira conjugação ‘ar’ a terminação é em ava em português e aba em espanhol. Logo, enquanto em português se diz: ‘Quando eu estava na faculdade’, às vezes estudava, jogava futebol, viajava bastante, conversava com meus amigos..., em espanhol os v viram b. O que dá aos brasileiros a falsa impressão de estar escrevendo errado. Assim, temos: ‘cuando yo estaba en la universidad’, a veces estudiaba, jugaba al fútbol, viajaba bastante, conversaba con mis amigos etc.
Erro Nº 13: Usar o verbo tener (ter) como auxiliar Se em português parece pouco natural usar nos dias de hoje o verbo haver como auxiliar, em espanhol é corretíssimo. E este é um ponto imperceptível para quem fala portunhol. Pois em português normalmente usamos o verbo ter para formar os tempos compostos, como em tenho feito, tem andado, tem escrito etc. O auxiliar haver é mais raro, pois pertence a uma linguagem mais clássica. Assim, dizemos tenho amado e não hei amado. Em espanhol a situação é diferente. Utiliza-se o verbo haver nos tempos compostos. Então, se diz: ‘Yo he amado, tú has hablado, ella ha cantado, nosotros hemos visto, ellos han copiado’. A princípio os brasileiros estranham um pouco essa dobradinha com o verbo haver, já que lhes dá uma sensação terrível de formalidade. Mas é a expressão certa na língua castelhana.
Erro Nº 14: Trocar o tempo do passado composto Bom, agora que você já foi alertado para o emprego do verbo haver nos tempos compostos, abra o olho para mais um detalhe. É que na hora de usá-lo não dá para se guiar pela lógica do português. A composição do verbo haber + particípio segue algumas colocações diferentes ao verbo ter + particípio do português. Em português serve para se referir a uma situação ainda não terminada. Já em espanhol se refere a situações concluídas, mas que ainda estão presentes: ‘He visto un progama muy bueno’. Note que o fato de usar esta construção não implica que você tenha feito a ação repetidamente. Pode ter sido apenas uma vez. Por isso você pode falar ‘he roto el vaso’, querendo dizer ‘quebrei o copo’ e não ‘tenho quebrado o copo’. Também se usa esta forma verbal para períodos de tempo. Ex.: ‘El año de 1985 ha sido excelente’; ou então: Han estudiado mucho la semana pasada. Em outro caso, note a diferença entre os dois comentários: pode-se dizer ‘Yo he nacido em Brasil’, mas é errado dizer Santos Dumont ha nacido en Brasil. Isso porque o segundo já morreu, e a ação de nascer fica distante e separada do presente. Também não podemos dizer: ‘Augusto ha sido uno de los imperadores romanos’, pois o Império Romano não existe mais. Logo: ‘Augusto fue uno de los imperadores romanos’. Essa diferença é a princípio um pouco sutil para quem fala portunhol, donde a tendência para usar o tengo feito, tengo escrito etc. da mesma forma que em português.
Erro Nº 15: Escorregar no gerúndio A diferença é pequena mas se agrava no portunhol. Quando o verbo é da primeira conjugação, não há problema. Permanece igual: cantar, cantando; mandar, mandando; pensar, pensando. Já as conjugações em er e ir oferecem certa dificuldade, pois de acordo com o verbo podem terminar em iendo ou yendo. Por ex.: comer: comiendo; beber, bebiendo; leer, leyendo; ir, yendo. Ainda há mais um detalhe com os verbos terminados em ir e que possuem um e na penúltima sílaba como sentir. Neste caso o e se transforma em i. Logo: sentir, sintiendo; pedir, pidiendo; medir, midiendo; preferir, prefiriendo; divertir, divirtiendo; etc. O mesmo ocorre com alguns verbos que tem um o no radical. Este muda para u, como em morir, muriendo; poder, pudiendo.
Erro Nº 16: Trocar o sentido do gerúndio Você acha que esta frase está correta? ‘Los ladrones asaltaron el banco, siendo detenidos a seguir’. Os ladrões assaltaram o banco, sendo detidos a seguir. Está errada. O certo é: ‘Los ladrones robaron el banco y fueron detenidos a seguir’. Pois em espanhol o gerúndio se caracteriza por demonstrar ação simultânea, nunca posterior. Ex.: ‘Hablando sobre el asunto descubrió el secreto’.
Erro Nº 17: Derrapar no condicional É correto dizer: ‘Si yo estudiar, aprobaré el examen? Não. Sabe por quê? Em português existem mais tempos verbais que em espanhol. E o futuro do subjuntivo, que é usado na composição do condicional junto ao futuro simples, é um deles. Ex.: Se eu escrever receberei notícias. Como em espanhol não existe o futuro do subjuntivo, a forma de construir a frase é diferente. Utiliza-se o presente em seu lugar: ‘Si yo escribo recibiré noticias’. Uma construção estranha ao português e ao portunhol. A tendência é dizer si yo pensar, em vez de si yo pienso, si yo cantar em vez de si yo canto e assim por diante.
Erro Nº 18: Não saber que escribiese = escribiera Você pode usar as duas formas. Si yo cantase sería famosa ou si yo cantara sería famosa. Apesar de a segunda forma cantara soar estranha aos brasileiros, já que é utilizada para referir-se ao passado.
Erro Nº 19: Trocar tener e haver A utilização desses dois verbos costuma dar um bom portunhol. É que em português, na linguagem do dia-a-dia, quando se quer dizer que existe alguma coisa em algum lugar se emprega geralmente o verbo ter. Tem objetos na mesa, tem um sofá na sala etc. No portunhol, ocorre o mesmo. Utilizase o verbo tener na mesma situação: ‘Tiene gente en la fila’, ‘tiene objetos en la mesa’. E se acaba trocando as bolas, pois em espanhol o verbo ter tem o sentido de possuir e não o de existir. Logo, quando se quer dizer que existe alguma coisa em um lugar usa-se o verbo haver. ‘En la mesa hay objetos’, ‘en la fila hay personas’, e não en la fila tiene. Você não deve dizer, por exemplo, que la calle tiene una ladera, a rua tem uma ladeira, mas, ‘en la calle hay una ladera’, na rua há uma ladeira.
Erro Nº 20: Não dizer gastado e pagado Em espanhol, não há as formas de particípio passado como gasto e pago; só se pode dizer: ‘Tú has ganado la partida’, ‘él ha pagado la cuenta’. Pago em espanhol é um substantivo e equivale a pagamento.
Amado Alonso. Otra Vez Sobre el Origen del Español Americano.Por: Rumiñawi. http://szamora.freeservers.com/espamer.htm
Segunda Parte
La teoría de A. Alonso. Dice: "¿cuál es la base lingüística del español de América? Y contesto resueltamente: la verdadera base fue la nivelación realizada por todos los expedicionarios en sus oleadas sucesivas durante todo el siglo XVI. Ahí empezó lo americano."
Resalta la inconsistencia de esa proposición cuando suprime de cuajo a los otros actores, aborígenes, africanos, mestizos (mayoría absoluta), y también la de sus derivaciones, como la "ola de hidalguización", o el "andalucismo" de los invasores y la irrelevante discusión a que dio lugar. Pero quizás la consecuencia más nefasta haya sido que buena parte de esos errores trascendieran el nivel académico en el cual se formularon, para ser asumidos por la opinión pública y sus formadores, los medios de difusión. Así, es frecuente oír o leer comentarios carentes de la menor base histórico-estadística que los justifique dando por sentada una gran influencia andaluza en Córdoba.
Ya el Censo de 1813 recientemente publicado por la Universidad Nacional, muestra que los nativos andaluces eran en Córdoba menos del 1/1000 de sus habitantes. Absurdo tan aberrante es limitar lo americano a lo español que sorprende nadie le saliera al cruce inclusive en medios susodichos científicos. Leal a mi suelo siempre creeré que lo americano empieza - y algo más -, con quienes aportaron entre 14 mil y quizá más años de nuestra historia.
El español y las lenguas amerindias. Me ocuparé ahora de la famosa polémica de Alonso con R. Lenz, término este bastante inadecuado cuando la argumentación principal de Alonso la publicó después del fallecimiento de aquél ocurrido en 1938.
Lenz, lingüista alemán radicado en Chile, tras una labor exhaustiva que ocupa la mayor parte de su vida, sostiene en un voluminoso número de trabajos que el español chileno ha sido refonetizado por el araucano y que otros niveles de lengua también acusan influencia de las indígenas constituyendo el sustrato lingüístico chileno. Esta conclusión la formuló de la siguiente manera:
"Si ahora comparamos la fonética del habla chilena, tal como la he estudiado detenidamente en los Estudios Chilenos, con la araucana, aparecen - estoy personalmente convencido de ello- tantos puntos de contacto entre ambas lenguas, que creo lícito atribuir la evolución peculiar del español de Chile precisamente a la influencia de este estrato araucano subyacente. Con otras palabras: el español de Chile (es decir la pronunciación del pueblo bajo) es principalmente español con sonidos araucanos" (Cf.: Lenz, Rodolfo (1940b/1893) "Para el conocimiento del español en América", en: Alonso/Lida "El español en Chile. Trabajos de Rodolfo Lenz, Andrés Bello y Rodolfo Oroz":249; en: "Zeitschrift für Romanische Philologie, XVII, pp 188-214.)
Cabe insistir: esta obra fue realizada en forma continua desde 1883 y Alonso recién publicará su "examen" hacia 1939, en un artículo que puede ser considerado como un trabajo de carácter académico donde expone su personal teoría del español americano, fundada en la crítica de la hipótesis expuesta por Lenz. El autor utilizó después esas proposiciones en varios trabajos de divulgación.
Corresponde señalar que, salvo alguna crítica incidental formulada por Ricardo Nardi en 1976-77, la hipótesis de Alonso nunca fue objetada y menos - cosa extraña -, enriquecida por sus discípulos, quienes hace medio siglo se limitan a repetirla ritualmente como verdad revelada. Al respecto interesa particularmente la opinión de la etnolingüista Eusebia Herminia Martín hacia 1977, una forma sutil de mantener vigente la argumentación de Alonso a pesar de las falencias que la inhabilitan. Dice:
"a este influjo del sustrato indígena, se le concedió, en principio, gran importancia, hasta que en 1939 A. Alonso, en su "Examen de la teoría indigenista de R. Lenz" demostró que muchas peculiaridades del español chileno, atribuidas por Lenz a sustrato araucano, tenían explicación dentro del sistema lingüístico de Castilla. No se trataba pues de rasgos dialectales propios del español chileno, como suponía Lenz, sino que eran hechos comunes a dos dialectos: el de Castilla y el de Chile."
Comentario. Que en dos dialectos: el de Castilla y el de Chile ocurran hechos formalmente semejantes no niega que en Chile provengan del sustrato araucano, sustancia de la descripción de Lenz. Razonablemente puede sostenerse que las dos series de hechos obedecen a causas distintas en cada dialecto, en España y en América, sin que influyan entre sí. Mientras, el razonamiento de Martín induce esa inferencia difusa, que ni siquiera llega a postular explícitamente. El conocimiento adquirido en trabajo de campo por Lenz sobre la manera como el hablante araucano reelaboró el español según las reglas sonido-significado de su propia lengua, debe ser categorizado de manera distinta a los datos señalados por Alonso en el español peninsular que pueden mostrar hechos semejantes, pero obedientes a otro contexto étnico, cultural e histórico. No se entiende bajo qué regla lógica Alonso y su seguidora fundan su refutación. Fuerza es reconocer que si se deja a un lado el caso ya secular de S. Lafone y más reciente de R. Nardi, nadie indagó en la Argentina la primera relación interlenguas aborígenes-español, a pesar de los elementos de base que mencioné antes y los aportados por recopilaciones magnas del habla de los argentinos como p. e. la de Berta Vidal.
Alonso plantea implícita y explícitamente rigurosas exigencias metodológicas que debían satisfacer los estudios respecto a posibles influencias aborígenes en el español americano, condiciones que él es el primero en transgredir: concesivo consigo mismo, inflexible con los demás. Las principales:
Conocer en profundidad la lengua indígena. Era el primero en no cumplir con el requisito. Aplicándole su propia exigencia, todo lo que dice después aparece viciado de nulidad. El español realizado por hablantes indígenas desde los primeros contactos no fue tomado en cuenta por Alonso porque carecía de la más mínima competencia en esas lenguas. ¿Cómo distinguirlas? ¿Y cómo describir las modificaciones que ejercen en el español? Sin embargo tiene el tupé de exigirle a los demás tales conocimientos para realizar estudios sobre el tema.
La pretensión de que se evaluara con exactitud la incidencia de la población aborigen en regiones donde se le atribuyen influencias modificadoras del español era difícil de satisfacer, inclusive en estudios retrospectivos. Sin embargo era suficiente la proporción general de los tres grandes grupos que a fines del siglo XVI denuncian, indígenas 96%, esclavos africanos 2,41% y blancos 1,2%. Estas proporciones son demasiado sugerentes y permiten inferir que muy pronto en América el uso oral del español pasa de los peninsulares a los amerindios, africanos y mestizos de madre aborigen, quienes a fines del siglo XVI constituirán el segmento demográfico principal que hablaba español. Situación coexistente con la supervivencia de muchas lenguas amerindias hasta hoy.
Conclusiones. Si la exposición ha sido suficientemente clara y fundada (y no estoy muy seguro), las conclusiones debiera formularlas la/el lector/a. Sólo agregaré algunas observaciones. * La influencia de la crítica de Alonso a las hipótesis de Lenz ha funcionado como un disuasivo cuasi terrorista al estudio sistemático y global de la reelaboración del español por los mayoritarios hablantes amerindios, sus descendientes biológicos y culturales, mestizos, etc., a lo largo de cuatro siglos. La expresión "terror" se aplica sin atenuantes a la posibilidad de "pisar el palito" atribuyendo al contacto interlenguas amerindias-español realizaciones inequívocamente documentadas en el ambiente recién mencionado, pero que, según Alonso constituyen propiedad privada del español peninsular, agregándose que ocurrían antes del "Descubrimiento" para lograr un efecto más contundente.
Los trabajos de campo sobre relaciones interlenguas entre variedades actualmente en contacto se han multiplicado últimamente pero hasta lo que he visto, sigue pesando el terror a que he aludido. Parece como un rito referirse y aún prestar acatamiento explícito a las "condiciones" de Alonso como si éste hubiera creado un nuevo espacio jurídico, con sistema punitivo y todo, etc.
Una lamentable consecuencia ha traído esta suerte de autolimitación teorética y es la desjerarquización del asunto en sí mismo: se pierde la perspectiva de su importancia como categoría o capítulo principal de la formación lingüística en América.
Señala en cada recuadro la palabra que no guarda relación semántica con el resto.
SALUDOS EM ESPANHOLHola ¿Qué tal? ¿Cómo se llama usted? ¿Cuál es su nombre? Encantado de conocerle Bien Muy bien Mal Regular Adiós, Chao Hasta luego Hasta pronto Hasta la vista ¡Recuerdos a tu madre! ¡Recuerdos a su esposa! ¡Recuerdos Sra. Rosa! Por favor Gracias Muchas gracias De nada LOS MEDIOS DE LOCOMOCIÓN
HIGIENE PERSONAL
LA ROPA
O CORPO HUMANO
![]() LOS INSECTOS Y LOS INVERTEBRADOS
LOS PECES Y LOS REPTILES
LOS MAMIFEROS Y LAS AVES
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