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Amado Alonso. Otra Vez Sobre el Origen del Español Americano.
Por: Rumiñawi. http://szamora.freeservers.com/espamer.htm
Introducción. España y los países americanos ilustran dos maneras distintas y hasta opuestas de encarar la cuestión lingüística -averiguación de antecedentes y transmisión-. Corresponden -¿qué duda cabe?- a la distinta y opuesta situación que asumen en la historia, Imperio y Colonias, y se traduce en todo aspecto: naturaleza y acontecer.
1. España desarrolló una gigantesca indagación sobre los orígenes y formación de la variedad castellana, adoptada por la corte real, y aunque dejó espacios en negro, ignorados, como la relación de las etnias peninsulares con el fenómeno lingüístico global, etc., llegó en 1493 a una descripción gramatical normativa impuesta administrativamente, tanto a regiones donde se hablaban otras variedades, inclusive una lengua tipológica y genéticamente extraña (el vasco), como a sus colonias, donde también existían lenguas milenarias de tipología y génesis ajena.
Dicha actitud no libró al ‘castellano’ de la actual crisis y disolución lingüística motivada por un vigoroso renacer de las lenguas y variedades regionales, tanto tiempo postergadas, por la asombrosa difusión angloyankee y más recientemente la unificación política europea de consecuencias todavía imprevisibles pero con indicios sofocantes.
2. Los países conquistados recibieron en América el español como lenta imposición administrativa superpuesta al infinito mosaico de lenguas amerindias relegadas a una situación desprestigiada, correlato del desprestigio - de hecho genocidio étnico y cultural -, padecido tanto tiempo por sus hablantes. No obstante hay un hecho soslayado por indigenistas como por hispanólogos y es que, maguer el genocidio, los individuos peninsulares estuvieron siempre en minoría, lo cual les impedía trasegar los códigos profundos como superficiales de su lengua. Basten los rasgos musicales - acento, curva tonal, melodía, asumidos por las distintas variedades del español hablado en América sin relación alguna con Ultramar pero sí con las lenguas amerindias en cada lugar.
Se deduce que habiendo sido los indígenas y mestizos, generalmente de madre indígena, la inmensa mayoría de la población formativa en América, son ellos quienes de hecho imponen la fuerza del sustrato en las distintas variedades del español, que bien podríamos llamar con mayor exactitud amerindio.
2.1. La Argentina comparte los rasgos recién esbozados y muestra otros propios. Así la imposición temprana del español peninsular en su variedad cortesana normativa, hasta el extremo de donar un autentico síndrome real-académico-dependiente a su extensa clase media. Otro común denominador es que, a diferencia de España, no se encaró aquí la indagación crónica y diacrónica del fenómeno lingüístico en sus hablantes mayoritarios sino exclusivamente en la pequeña elite colonial y su descendencia, sustituida por la literaria que no puede remontarse a tiempos anteriores al siglo XIX por carecer casi de objeto, material a indagar en suma. Quedaron en negro, escamoteados, tres siglos del período formativo del fenómeno lingüístico en la mayoritaria población mestiza, que bien podríamos llamar ‘indocriolla’. Los raquíticos rastros escriturarios de época, casi todos estatales, son ajenos a ese proceso del cual provienen las ignoradas variedades del español habladas en el extenso territorio nacional. No espere para decirlo...
Hay diferentes formas de enseñar...
Lectura para meditar...
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VIDA Y OBRA DE AMADO NERVO
(1870-1919)
Los mejores datos sobre los orígenes y formación cultural de Amado Nervo, se encuentran en dos de sus breves autobiografías escritas en España. Dice en una de ellas: "Nací en Tepic, pequeña ciudad de la costa del Pacífico, el 27 de agosto de 1870. Mi apellido es Ruiz de Nervo; mi padre lo modificó, encogiéndolo. Se llamaba Amado y me dio su nombre. Resulté, pues, Amado Nervo, y, esto que parecía seudónimo -así lo creyeron muchos en América-, y que en todo caso era raro, me valió quizá no poco para mi fortuna literaria. ¡Quién sabe cuál habría sido mi suerte con el Ruiz de Nervo ancestral, o si me hubiera llamado Pérez y Pérez".
En su otra confesión autobiográfica, casi desconocida, dice más aún: "Soy descendiente de una vieja familia española que se estableció en San Blas a principios del siglo pasado. Hice mi instrucción primaria en las modestas escuelas de mi ciudad natal; muerto mi padre cuando yo tenía nueve años, mi madre me envió a un Colegio de Padres Romanos, al de Jacona, en Michoacán, que entonces gozaba de cierta fama. En este colegio y después en el seminario de Zamora, Michoacán, hice mis estudios preparatorios, empezando, naturalmente, por el latín. Quise seguir la carrera de abogado y estudié dos años, pero el quebrantamiento rápido de la herencia paterna me obligó a volver a Tepic a ponerme al frente de lo poco que nos quedaba y a trabajar para ayudar a mi familia, que era numerosa. Después, buscando mejor destino, marché a Mazatlán, donde escribí en el Correo de la Tarde mis primeros artículos. Más tarde me dirigí a la Capital (en 1894) y ahí con los esfuerzos y penalidades consiguientes, logré abrirme camino".
Con frecuencia se refieren sus biógrafos a estas penalidades, entre las que mencionan que tuvo que lucrar el pan de "estanquillero" y hasta de "tablajero" en el Rastro, y quizás a ello alude el mismo Nervo cuando asegura que el escritor "vive regularmente o de un empleo, o de algo más prosaico; a veces es tendero, a veces carnicero, a veces "coyote" y a veces, muy raras... negociante en grande". Mayores aún fueron sus penas morales, como la pérdida de su hermano Luis -comerciante ocasional y asimismo poeta-, quien, sin la fortaleza de Amado, desertó de la vida en plena lucha.
Años después consignará en sus Apuntes para un libro que no escribiré nunca, estas palabras: "Yo he visto el rayo verde, que trae ventura. Lo vimos en una playa mazatleca mi hermano y yo, una tarde de julio. Mi hermano se suicidó y yo... etcétera".
Escribió en EL Mundo Ilustrado, El Nacional, El Mundo, EL Imparcial y en las mejores revistas literarias. Fue copiosa su producción y variada: cuentos, semblanzas, artículos humorísticos, reseñas teatrales, crítica de libros, artículos dialogados, crónicas, etc. Y, además, muchos versos. Los que leyó ante el sepulcro de Manuel Gutiérrez Nájera, en el primer aniversario de su muerte, merecieron el aplauso unánime de los poetas y señalaron el punto de partida de su ascensión lírica.
Pero, en realidad, su nombre comenzó a difundirse en 1895 con la publicación de su primer libro, que no fue una colección poética, sino una novela corta: El Bachiller. "Por lo audaz e imprevisto de su forma -dice Nervo-, y especialmente de su desenlace, ocasionó en América tal escándalo, que me sirvió grandemente para que me conocieran". Juzgada a la distancia de los años, queda como una buena obra inicial que refleja mucho del ambiente zamorano y de sus propias vivencias de seminarista. Místicas fue su primer libro de versos publicado (1898), si bien no el primero que escribió, pues tal prioridad corresponde a Perlas Negras -obra de adolescencia- que salió a luz en el mismo año. Místicas le situó desde luego entre los poetas jóvenes de más claro porvenir: allí aparecía diferente a los demás y sin competidores en la poesía religiosa, que en este libro sonaba de una manera insólita y refinada.
Después de El Bachiller publicó su atrayente narración fantasista titulada El Donador de Almas. Ambas novelitas, juntas con Pascual Aguilera -obra primeriza- formaron el volumen impreso en Barcelona con el título de Otras Vidas. En esta época comienza a manifestar sus conocimientos astronómicos en que fue iniciado por Luis G. León.
En 1899 se representó en el Teatro Principal una zarzuela suya, Consuelo, con la que pretendía ensayarse en otro género literario y trabajar por al advenimiento de un arte racional. No insistió en estos propósitos.
Como todos los poetas finiseculares, amaba a París y pudo conocerlo en 1900. Fue enviado como corresponsal de El Mundo; pero, no obstante que Nervo cumplía eficazmente con su encargo y de que a los lectores les parecían muy bellas sus correspondencias –"de México me dicen que dicen que se ha desarrollado mucho mi talento en París"-, pronto fue despedido en forma inopinada por el gerente de la empresa.
Y volvió a encontrarse con la pobreza, pero también se encontró con el amor; con el grande amor "para toda la vida"; es decir, con Ana Cecilia Luisa Dailliez, la dulce mujer que fue su compañera durante más de diez años- "encontrada en el camino de la vida el 31 de agosto de 1901. Perdida (¿para siempre?), el 7 de enero de 1912"- y cuya muerte le causó "la amputación más dolorosa de sí mismo". Fruto de este dolor fue un libro de versos muy leído: La Amada Inmóvil.
En París conoció a Verlaine, a Moreas, a Wilde, etc., y fue amigo de los escritores y poetas hispanoamericanos que residían o pasaban por aquella Lutecia que tanto encandiló a la generación de los modernistas. Allí selló su amistad con Rubén Darío; amistad sin quebrantos ni recelos, excepcional entre los grandes artistas y justamente calificada de ejemplar. En París publicó la versión francesa de El Bachiller -con el título de Orígenes- y una obra poética, Poemas, que había de extender su celebridad en los países de habla española. Uno de estos poemas, La Hermana Agua, cuenta entre sus mayores aciertos.
Ya de regreso en México (1902), publicó su bello libro de prosa y verso llamado El Éxodo y Las Flores del Camino y colaboró asiduamente en la Revista Moderna, compartiendo después su dirección con Jesús E. Valenzuela. En el mismo año publicó Lira Heroica. Merced a los sufragios del grupo modernista, en 1903 alcanzó el triunfo de primacía entre los poetas mexicanos. De 1902 a 1905 trabajó nuevamente en El Mundo, El Imparcial y El Mundo Ilustrado.
Sacó a luz otro libro de versos: Los Jardines Interiores, que es el mismo que había comenzado a preparar con el título de Savia Enferma. En esa misma época obtuvo, por oposición, el cargo de profesor de lengua castellana en la Escuela Nacional Preparatoria.
En 1905 ingresó en el servicio diplomático con la categoría de segundo secretario adscrito a la Legación de México en Madrid. De allá enviaba sus correspondencias a su periódico, El Mando, y a la vez escribía jugosos informes sobre lengua y literatura para el Boletín de la Secretaría de Instrucción Pública. Más tarde colaboró en periódicos de Buenos Aires y La Habana. En España escribió muchos de sus mejores libros, entre los cuales descuellan En Voz Baja, Juana de Asbaje, Serenidad, La Amada Inmóvil, Elevación y Plenitud.
En I9I4, con motivo de los sucesos políticos de nuestro país, cesó en su cargo de primer secretario y volvió una vez más a su bien amada pobreza. El cariño que había sembrado inspiró a sus amigos españoles la idea de solicitar de las Cortes una pensión para el poeta; pero éste, con el decoro propio de su carácter, se apresuró a declinarla gentilmente. Más tarde fue restituido en su puesto por el Gobierno de México y, en I918, llamado para conferirle un nuevo cargo. Con credenciales de Ministro Plenipotenciario y Enviado Plenipotenciario ante los Gobiernos de Argentina y Uruguay, partió de México a principios de 1919. Fue recibido en ambos países con insólitas muestras de admiración y afecto.
Minado por sus males, tuvo fuerzas, sin embargo, para amar una vez más; en Buenos Aires encontró -dice Alfonso Méndez Plancarte- "su último amor humano, todo cándida limpidez y hecho por partes iguales de admiración, piedad y ternura". Murió en Montevideo el 24 de mayo de 1919. Su retorno a la patria y sus funerales constituyeron una verdadera apoteosis. Yacen sus restos en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Tópico muy repetido por Amado Nervo en sus diversas páginas autobiográficas, fue el de que carecía de historia. En 1895 escribía: "Semejante al rey del cuento de Juan de Dios Peza, soy un hombre a quien jamás le sucedió cosa alguna". En su breve autobiografía de 1906, insistía: "Mi vida ha sido muy poco interesante: como los pueblos felices y las mujeres honradas, yo no tengo historia", palabras que después puso en sílabas contadas: ¿Versos autobiográficos? Ahí están mis canciones, allí están mis poemas: yo, como las naciones venturosas, y a ejemplo de la mujer honrada, no tengo historia: nunca me ha sucedido nada.
No obstante la afirmación, en su vida se entretejieron armoniosamente los sucesos dignos de mención, ya adversos, ya venturosos. Escribió muchos libros; fue combatido, pero a la vez amado y ensalzado; fue afortunado capitán en las filas del movimiento literario más importante que ha tenido América. Por el camino de la sinceridad, de la sencillez y del trabajo silencioso, llegó a situaciones brillantes. Justo es lo que dijo en su momento de plenitud: Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
VIDA Y OBRA DE MANUEL ROJAS
Hijo de padres chilenos, Manuel Rojas Córdova y Dorotea Sepúlveda González, Manuel Rojas nació en Buenos Aires, el 8 de enero de 1896. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Argentina, donde realizó diversos oficios como aprendiz de carpintero, mecánico, electricista, vendimiador y peón del ferrocarril trasandino.
En esta época tomó contacto con grupos anarquistas, los que mantuvo incluso después de su regreso definitivo a Chile.
En 1912 atravesó a pie la Cordillera de Los Andes y llegó, por segunda vez, a Santiago de Chile. Durante los primeros años de estadía en el país desarrolló variados oficios, a la vez que continuó sus actividades anarquistas enviando artículos al periódico bonaerense La Batalla. Producto de estas actividades, en 1915, fue tomado preso en Valparaíso por razones políticas.
En 1918, se integró a la compañía teatral de Alejandro Flores para trabajar como apuntador. También trabajó como linógrafo en el diario La Opinión, en la revista Numen y en El Mercurio. Viajó a Montevideo con la compañía de teatro y se empleó como linógrafo en La Época y La Patria degli Italiani de Buenos Aires.
En 1922, en Buenos Aires, obtuvo el segundo premio en el concurso del diario La Montaña, con su relato “La laguna”. Poco después su relato “El hombre de los ojos azules” obtuvo el segundo premio en el concurso de la revista bonaerense Caras y caretas.
En 1924 regresó a Chile y comenzó a colaborar con distintos diarios: El Diario Ilustrado, La Nación, El Mercurio y Federación Obrera, este último dirigido por Luis Emilio Recabarren. Gracias a la intervención de Eduardo Barrios, ingresó a la Biblioteca Nacional con el grado de bibliotecario tercero.
En 1931 su obra Lanchas en la bahía fue premiada en el concurso literario del diario La Nación. En este período trabajó como corrector de traducciones en la Editorial Universitaria y Editorial Ercilla. Fue designado director de prensas de la Universidad de Chile. A partir de 1936 fue redactor del diario Las Últimas Noticias. Este mismo año fue elegido Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.
En 1951 publicó su novela Hijo de ladrón, que originalmente se llamó Tiempo irremediable.
El 14 de junio de 1957, un jurado compuesto por el rector de la Universidad de Chile, Juan Gómez Millas, y los escritores Ricardo Latcham y Carlos Préndez Saldíaz, en representación de la SECH, le otorgó el Premio Nacional de Literatura.
En adelante Manuel Rojas dictó conferencias en distintos países, desarrollando una interesante labor docente. En los últimos años de su vida colaboró en el diario El Clarín.
Murió en Santiago el 11 de marzo de 1973.
Presentación
“Nunca he podido pensar como pudiera hacerlo un metro, línea tras línea, centímetro tras centímetro, hasta llegar a ciento o a mil, y mi memoria no es mucho mejor: salta de un hecho a otro y toma a veces los que aparecen primero, volviendo sobre sus pasos sólo cuando los otros, más perezosos o más densos, empiezan a surgir a su vez desde el fondo de la vida pasada”. Manuel Rojas fue un escritor autodidacta que revolucionó la forma narrativa, rechazando el realismo tradicional del naturalismo y criollismo en boga hasta la fecha, cambiando las estructuras y el lenguaje tanto como la sensibilidad de los personajes y las situaciones narrativas. Incorporó a la literatura chilena rasgos propios del superrealismo, que comienzan a aparecer en la generación de 1927, a la que se adscribe Manuel Rojas, junto a otros autores de carácter innovador como Juan Emar y Salvador Reyes.
Este destacado autor, introdujo el monólogo interior (o corriente de la conciencia) en su novela Hijo de ladrón, en forma más específica en el fragmento conocido como “La herida”. Es la primera vez que en la narrativa chilena aparecen en forma consciente los procedimientos utilizados en la novela anglosajona, sobre todo por James Joyce y William Faulkner.
Otro rasgo importante en las innovaciones narrativas que aportó Manuel Rojas a la literatura nacional, es la incursión sicológica y existencial en sus personajes, situados en la condición de marginalidad social, personajes tales como ladrones, pescadores, aventureros, actores de teatro, bohemios, anarquistas, obreros revolucionarios y adolescentes en su proceso de formación. Uno de sus personajes más importantes, Aniceto Hevia, es precisamente un adolescente en formación, a la que asistimos en la conocida tetralogía de aprendizaje, constituida por las novelas Hijo de ladrón (1951), Mejor que el vino (1958), Sombras contra el muro (1964) y La oscura vida radiante (1971).
La obra de Manuel Rojas tiene fuertes rasgos autobiográficos. El mismo autor fue protagonista de aventuras como atravesar la cordillera de Los Andes a pie por el Cajón del Maipo, y desempeñar múltiples oficios en su vida, tales como apuntador de teatro, cuidador de faluchos (lanchas) en Valparaíso, obrero y viajero incansable; experiencias que quedaron plasmadas en textos como A pie por Chile, Lanchas en la bahía o los escritos recogidos en su Antología Autobiográfica.
Una de las experiencias más importantes en la formación intelectual de Manuel Rojas, fue el contacto con los integrantes del movimiento anarquista de la época, entre los que se encontraban el escritor José Santos González Vera (1897-1970) y el malogrado joven poeta José Domingo Gómez Rojas, quién fue el que lo incentivó y convenció de su vocación literaria. Dan cuenta de ello variadas entrevistas y artículos y notas periodísticas y su propia obra, sobre todo su última novela La oscura vida radiante.
A partir de estas experiencias, además de su nutrida obra narrativa, Manuel Rojas escribió textos de carácter teórico, como Apuntes sobre la expresión escrita y una Breve historia de la literatura chilena. Además colaboró regularmente con variados artículos en la revista Babel. También incursionó en la poesía, tempranamente, con el soneto “Gusano”, antologado en la revista Los Diez, los libros Tonada del transeúnte (1927) y Deshecha rosa (1954).
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1957.
LUIS SEPÚLVEDABiografía Nació en Ovalle, Chile en 1949. Desde temprana edad salió a recorrer mundo. El primero de sus libros los publicó a los 20 años de edad. Fue apresado y exiliado por la represión militar que se instauró en Chile. Se afincó en Hamburgo (1980) para más tarde radicarse en Gijón, España, donde tiene a cargo el salón del Libro Iberoamericano. En 1978 participa como periodista en la investigación patrocinada por la UNESCO en la Amazonía Ecuatoriana. Colabora regularmente con diferentes publicaciones internacionales, especialmente con Le Monde Diplomatique. Recibió el premio Tigre Juan por su libro Un Viejo que leía novelas de Amor y el Premio de Novela Corta Juan Chabás. Además se indican como Premios obtenidos el Gabriela Mistral (1976) y el Rómulo Gallegos (1978), a más de Casas de Las América (1969) por su colección de relatos “Crónicas de Pedro Nadie”. Obtuvo el premio Puerto Montt Herido otorgado por la Sociedad de Escritores de Chile. También el premio Ciudad de Alcalá de Henares dado por la Fundación Colegio del Rey de Madrid. Premio Internacional Margarita Xirgu de Radio Nacional de España. En 1990 obtiene el Premio Internacional de Cortometrajes otorgado por televisión española y el Premio Ciudad de Mérida de México. El 15 de octubre de 2005 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad del Sur Toulon-Var, Francia. También La Universidad Carlo Bo de Italia lo había nombrado el 30 de septiembre de 2005 Doctor Honoris Causa. Fue profesor invitado a la Universidad Internacional Méndez y Pelayo de Santander. Fue distinguido con la beca para la promoción Literaria en Hamburgo.
El Escritor
Novelista, cuentista, cineasta, cronista. La variedad temática de Luis Sepúlveda se manifiesta claramente en sus libros. Desde la depredación civilizadora en la selva hasta la matanza de ballenas en el sur de Chile, pasando por la denuncia de la contaminación petrolera en los mares hasta la represión de Pinochet, sin desconocer la aventura, los viajes, la novela negra, el género policial, la novela de intriga, el cuento infantil, la crónica de viajes y el compromiso ideológico.
Su narrativa, en general, es audaz en sus planteamientos y original en sus temas. Es un gran contador de historias, a la manera de Emilio Salgari, Julio Verne y Francisco Coloane. La atmósfera de sus creaciones se insertan en una suerte de realismo, que no desconoce la magia, pero se distingue porque está aferrada realidades sociales y geográficas. Aunque su compromiso ideológico es fuerte, en su tarea no surge el panfleto, a diferencia de escritores que surcan por los mismos mares. En tal sentido los temas tratados son más bien cosmopolitas.
Sepúlveda escribe con sencillez y claridad evitando el rebuscamiento estilístico, la oscuridad filosófica y el enrevesamiento literario. Por ahí talvez se halla una de las razones por la cual gran parte de la grey literaria de su país rebaja su condición de escritor.
Luis Sepúlveda se ha convertido en un autor conocido y reconocido en Europa y América. Es un best seller al igual Isabel Allende. En Europa, se dice, en el reconocimiento artístico viene después de Gabriel García Márquez. Sin embargo, en su país no ha sido recordado en todo lo que vale y existe una disposición contraria a concederle méritos literarios. Esto se debe, en especial, a dos factores esenciales: uno, a su calidad de excelente vendedor de sus libros, situación que provoca de inmediato “la tristeza por el bien ajeno” de sus colegas, y dos, a la fuerte personalidad del escritor, que no se ha mordido la lengua para hacer ver la situación artística de sus pares en el país, provocando encendidas polémicas. Podríamos agregar un tercer factor que es su fuerte y decidido compromiso ideológico, que puede resultar molesto para ciertas mentalidades políticas, además, y este vendría a ser el cuarto punto, a su afán de escribir, como se decía antes, con sencillez y claridad, en un mundo donde la cantidad y el oscurantismo suelen pasar por medidas de sabiduría y hondura.
Salvo algunos estudios académicos y aisladas voces, en general su tarea es minimizada.
Con él se puede decir aquello de “nadie es profeta en su tierra”.
Lo más grave de esta situación es el desconocimiento, por parte de sus colegas escritores, de los meritos literarios, al igual como ha ocurrido con la escritora Isabel Allende, quien ha sido objeto de arteros ataques por su labor artística.
Es un hecho ciertamente impresentable.
Su Obra
El libro “Un viejo que leía novelas de amor” ha sido traducido a 14 idiomas y sus derechos vendidos al cine. La obra en general ha sido traducida a 39 idiomas.
Los miedos, las vidas, las muertes y otras alucinaciones, 1984 Un viejo que leía novelas de amor 1992 Mundo del fin del mundo 1994 Nombre de Toreo 1994 Patagonia Express 1995 Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar 1996 Desencuentros 1997 Diario de un killer sentimental 1998 Historias marginales 2000 Hot Line 2002 Los peores cuentos de los Hermanos Grim (con Mario Delgado) El poder de los Sueños
Parábola - O que é o amor?
Sociedad de la Información
El conocimiento se ha convertido en poder para quien lo tiene y maneja, por eso es importante que nuestra población posea las herramientas de la NTIC. Y que nosotros los maestros cambiemos nuestra forma de pensar para llevar a los estudiantes a nuevos procesos lógicos que les permitan acceder a la sociedad del conocimiento. Según Robert Hawkins “Programa World Links para el desarrollo Instituto del banco Mundial. El conocimiento y la información se han convertido en los recursos más importantes para la productividad, competitividad y prosperidad, y por ello las naciones están dándole prioridad a desarrollar su capital humano.
Los gobiernos alrededor del mundo se están enfocando en incrementar el acceso a la educación y la calidad de esta. Dentro de este marco, quienes determinan las políticas a seguir deben responder varias preguntas claves: ¿Qué define una educación de alta calidad en la economía global actual basada en la información? ¿Ha cambiado la educación al mismo ritmo en que lo ha hecho el mundo de los últimos años? ¿Hay modelos comprobados de reformas que podamos seguir o emular?”
Como docentes creemos que en los países en vía de desarrollo como el nuestro se demorara un poco más en ingresar a la sociedad de la información y más aun a la sociedad del conocimiento
Griselda Gómez Zea Docente de Ciencias Sociales Colegio Antonio Van Uden - Bogotá (Colombia) El lenguaje que nos identifica¿Cuándo comenzamos a conformar nuestra identidad?
Durante el primer año de nuestra vida, empezamos a conformar nuestra identidad como integrantes de una familia inserta en una comunidad de cultura y lenguaje. Desde ese momento estamos aprendiendo a ser nosotros mismos. Esta tarea continúa durante toda la vida. Aunque seamos muy chicos, percibimos mensajes de la sociedad que valora o desvalora cómo somos. Nuestra familia y la comunidad pueden reforzar o debilitar esta idea. Las dinámicas de poder también tienen sus influencias sobre nosotros.
Si hablamos de identidad pensamos en quiénes somos, cómo nos ven los demás y cómo nos vemos a nosotros mismos. La identidad nos define tanto como individuos cuanto como grupo al que pertenecemos.
La identidad de un individuo humano incluye género, raza, grupo étnico, clase, cultura, lengua, edad, sexo, entre otras referencias. Todas se combinan para definir un ser único. Pero, asimismo, compartimos algunas como miembros de una comunidad.
El lenguaje es factor de identidad, que nos une al pasado y proyecta al futuro. Además, es un vínculo de símbolos que aglutina a la comunidad que comparte el mismo código. No sólo es un método de comunicación, lo trasciende porque es una institución social, lazo incuestionable que nos une al pasado, que lo mantiene gravitando sobre nuestra actualidad, que aglutina y es un motor de identificación. Watkins ha dicho que “our ancestors, in a real cultural sense, are our linguistic ancestors.”
Desde un punto de vista científico, a partir de Ferdinand de Saussure se entiende por lengua el sistema de signos orales y escritos del que disponen los miembros de una comunidad para realizar los actos lingüísticos cuando hablan y escriben. La lengua es un inventario que los hablantes no pueden modificar, sólo emplearlo a través del habla, es decir, el conjunto de emisiones que los hablantes producen gracias al inventario del que disponen. Este concepto fue ligeramente modificado por Noam Chomsky, que entiende la lengua como el sistema interiorizado que poseen los hablantes, capaz de generar sus realizaciones lingüísticas. El hablante las evalúa gracias a la competencia, o sea, el dominio inconsciente que tiene de su lengua.
De ninguna manera podemos considerar al lenguaje como algo acabado, inmodificable, terminado, invariable. Debemos sentirnos promotores y formadores del lenguaje, en cuanto somos integrantes de la comunidad hablante. Decía Borges: "El lenguaje no lo hace la Academia, ni el Poder, ni la Iglesia, ni los escritores. El lenguaje lo hacen los cazadores, los pescadores, los obrajeros, los campesinos, los caballeros y los tipos sinceros. Hay que acudir a las bases, donde se forma la lengua". Hablar claro y en buen idioma nos da la identidad.
Surge ahora la pregunta central de nuestro trabajo:
¿Qué hemos perdido y qué hemos ganado en cuanto a nuestra identidad a través del lenguaje en esta era postmoderna?
La postmodernidad se abre a la multiplicación de las identidades, el individuo se articula día a día en respuesta a una diversidad de identidades que lo interpelan: 1) identidades de género y sexo. (De hecho, como se puede observar en la moda juvenil, nos dirigimos hacia una sociedad andrógina donde los hombres imitan cada vez más a las mujeres y las mujeres imitan a los hombres.) 2) identidades étnicas y raciales (las que si bien en algunos puntos geográficos se diferencian claramente, en otros tienden a diluirse por las innumerables migraciones y mestizajes. 3) identidades generacionales y de roles familiares 4) identidades adscritas a estilos de vida y actividades de ocio y creatividad. 5) identidades relacionadas con preferencias profesionales 6) identidades espirituales o religiosas 7) identidades nacionales 8) Identidades lingüísticas.
Tal como decíamos, todas tienden a diluir sus fronteras. En el caso de la lengua la globalización acentuada por la red de Internet, hace que el bilingüismo distinga gran parte de los países desarrollados. En este sentido hemos ganado en cuanto a la incorporación de términos, conceptos, usos adquiridos. Hemos perdido en cuanto a la desvalorización de la propia lengua frente al inglés y la preeminencia de esa lengua en gran parte de sitios y páginas más visitadas de la red.
Nos hemos distanciado de nuestras raíces. Vemos cómo cada día se agrandan las distancias generacionales. Los abuelos no se ocupan como antes de culturizar a sus nietos a través de relatos familiares, folclóricos, tradicionales. Son escasos los hogares en los que se transmiten las costumbres, afectados también por los nuevos modelos de familias en los que las relaciones adquieren complicadas estructuras por la formación de sucesivas parejas por parte de los progenitores y la pérdida de los valores tradicionales. Asistimos a una aculturación forzada por los medios de comunicación, en la que nuestros hijos aprenden términos de uso común en otras latitudes ignorando las equivalencias idiomáticas de nuestro país.
La pauperización de las ideas. El lenguaje se construye y articula a partir del pensamiento. Cuanto más pobre sea el desarrollo del pensamiento, tanto más pequeño será el caudal de ideas y vocablos que expresen esas ideas. Vemos cómo el abuso de determinados medios de comunicación (léase televisión) por parte de las jóvenes generaciones, la falta de lectura que amplíe su acervo cultural, estimule su razonamiento y su imaginación, acentuado por el uso cada vez más limitado de vocablos (los expertos estiman que los jóvenes no utilizan en su diálogo cotidiano más de doscientos términos) despiertan la alarma de todos los que nos preocupamos por el futuro del lenguaje.
La globalización económica y política compromete la identidad lingüística en tanto y en cuanto compromete la utilización de terminología foránea que termina imponiéndose por el uso intensivo en los medios de comunicación y en general en las comunidades afectadas. La adopción de un nuevo lenguaje afecta la concepción del mundo, porque instaura el pensamiento que sustenta esa terminología.
El lenguaje del chat y los mensajes de texto. Ya son sólo un recuerdo las largas cartas que escribían nuestros abuelos para comunicarse con la familia y los amigos distantes. Hoy todo exige velocidad. A la facilidad con que nuestros jóvenes entablan relaciones con sus similares de todo el mundo, se opone la poda y deformación del lenguaje que se asemeja a una jerga jeroglífica. En lo inmediato, lo más perjudicial para los propios jóvenes es que trasladan esta forma de comunicarse a todos los ámbitos, inclusive en la escuela, provocando conflictos con los docentes y deteriorando su comunicación con el resto de la comunidad, que no comprende esos códigos.
El lenguaje en tanto instrumento, tiende a ser correlato de la existencia. Por este motivo es lógico que caigan en desuso palabras, frases, modismos, que pierden actualidad (ya nadie habla de linotipo cuando toda la composición gráfica se realiza por computadora, por ejemplo). Del mismo modo, es lógico que gradualmente se incorporen tecnicismos y vocablos apropiados. No se justifican cuando existe el correlato en el lenguaje propio. Aunque a veces, es muy difícil su uso. Volviendo al ejemplo de internet, es más raro escuchar correo electrónico que mail.
Tal vez los puristas nos puedan susurrar que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Mas no podemos detenernos en esta consideración nostálgica pero incompleta. Cualquier tiempo pasado fue muy bueno, excelente, irrepetible,.. En el pasado hubo hombres que, en cada siglo, posibilitaron respuestas a su mundo. “Encontrar buques naufragados desde los que extraer tesoros que nos hagan emerger y sumergirnos una y otra vez.” Si nos quedamos en esas experiencias, corremos el riesgo de quedar incomunicados por falta de elementos que permitan el intercambio con nuestros contemporáneos.
Hoy es muy difícil establecer fronteras lingüísticas. Ya es complicado establecer los límites territoriales, que en algunos casos son más virtuales que geográficos, por lo tanto se vuelve una utopía intentar definir una línea taxativa entre lenguajes que se encuentran en continuo intercambio, enriquecimiento mutuo, interacción. Muchos caracterizan esta época como de bilingüismo. Algo que, si se quiere, no es nuevo, ya que si nos fijamos, por ejemplo, en la historia de Europa y sus múltiples alternativas históricas y geográficas caracterizadas por invasiones, dominaciones, conquistas y derrotas, debemos resumir que el bilingüismo y el sincretismo, no son solamente fenómenos característicos de nuestra época, sino que tienen antecedentes remotos.
La lengua de Cervantes, oficial en más de 20 países, es el idioma materno de unos 400 millones de personas, y otros 100 millones lo hablan como segunda lengua, de acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de México. A los fines de la comunicación internacional, el español es el segundo idioma del mundo después del inglés. Pero en cantidad de hablantes se ubica cuarto después del mandarín (que hablan 1.000 millones de personas en China), el inglés (500 millones), y el hindi (480 millones de hindúes). Hoy, muchos eligen al idioma español como segundo idioma, e inclusive está de moda aprenderlo en la Argentina por las ventajas económicas (favorecidos por el cambio) y la calidad de enseñanza es similar a la brindada en España. Mantener y aumentar el número de hablantes, sin embargo, no es suficiente para asegurar la conservación de la identidad cultural de la cual la lengua es portadora.
La publicidad, es un modelo de pensamiento que se transmite junto con la lengua dominante. Un modelo de valores que no necesariamente corresponde con nuestras formas de percibir el mundo, el ser humano, la vida. Pero que se va instalando paulatina e inconscientemente en nuestras mentes y en nuestros corazones. Al fin y al cabo, ése es el objetivo principal de toda propaganda, persuadirnos de que el modelo ofrecido es el mejor. El lenguaje de la publicidad es importado: se escribe en español (o en cualquier otro idioma), pero el mensaje es una copia del modelo original tanto en su sentido, como en sus valores y en su concepción del mundo. Como lo expresa Joan Costa Solá-Segalés, en una ponencia presentada ante el último Congreso de la Lengua en Valladolid: "La lengua española sirve, pues, de vehículo a esta colonización cultural y económica en la misma medida que depende de ella, la imita y la difunde. Una cerveza, un electrodoméstico, un refresco o un yogur españoles, usan el lenguaje hablado, el de las imágenes y el sonido, que imita - si no reproduce literalmente - la música y las canciones norteamericanas".
Preservar nuestra lengua es preservar la libertad de pensamiento, una particular manera de ver la vida, una identidad cultural que trasciende lo lingüístico y abarca los más variados aspectos. No debemos caer en el purismo a ultranza, que nos aísle perjudicando el intercambio en diversos órdenes de la vida, pero tampoco en la molicie, que termine por borrar las huellas del español, el lenguaje que heredamos de la madre patria que nos une e identifica con los pueblos hermanos, en valores compartidos, en comunidad de origen, de vida, de desarrollo y de objetivos.
DE: EDUCAR.ORG
DATOS DE LA AUTORA
Nombres y apellidos: Mabel Pruvost de Kappes
Nacionalidad: Argentina
Domicilio: Avellaneda 2837 El Nuevo Ciclo de la Madre Tierra
Desde tiempos inmemoriales los pueblos indígenas han identificado los equinoccios y solsticios, correspondientes a la trayectoria del Sol, examinando el comportamiento de su entorno natural. De acuerdo a esas observaciones, trazaron calendarios anuales que les permitieron llevar una convivencia armónica con la naturaleza. La profunda espiritualidad indígena está directamente relacionada con la naturaleza que es la que da la vida.
Fecha clave en esta concepción de mundo es el solsticio de invierno, que marca el inicio del nuevo ciclo de vida. En el hemisferio sur esto ocurre en el mes de junio, entre los días 20 y 24.
Los calendarios Aymara, Quechua, Likan Antai, Rapa Nui y Mapuche, consideran los movimientos del Sol y la Luna para establecer los tiempos de la siembra y la cosecha, celebrando las ceremonias espirituales de agradecimiento correspondientes a cada proceso productivo.
¿Qué significa el Año Nuevo Indígena?
La víspera del solsticio es la noche más larga del año, luego de ese momento clave y durante los seis meses siguientes, las noches se acortan y los días se alargan. En el ambiente hay más luz disponible y con ello mayor abundancia. Pero no sólo la naturaleza se renueva, también los seres humanos. Al saberse parte de la naturaleza, los pueblos indígenas establecen con ella relaciones de reciprocidad.
La importancia de esta relación primordial se expresa en la identidad social, cultural y religiosa de los pueblos indígenas, siempre vinculada al culto de la naturaleza, a los elementos que la constituyen: el Sol (padre sol), la Tierra (madre tierra), los árboles como el Canelo o la Araucaria y los animales, todos sagrados en este mundo donde la vida es el mayor tesoro. El Año Nuevo constituye un momento primordial en que ser humano y naturaleza pactan su vida en armonía, celebrando la ceremonia ritual del Año Nuevo o del inicio de un nuevo ciclo de vida.
¿Quiénes lo celebran?
El pueblo Mapuche celebra el Año Nuevo dando gracias a la madre tierra (Ñuke mapu) por su generosidad y solicitándole sea benéfica con la comunidad en el año que comienza, que la tierra sea productiva.
Ceremonias Rituales Aymara: Machaq Mara
Quechua: Inti Raymi
Likan Antai: Fiesta del Agua
Mapuche: We Tripantu
Visibilización de los Pueblos Indígenas
Durante muchos años, estas ceremonias se hicieron en sitios apartados y con participación exclusiva de las comunidades, pues la ideología dominante privilegiaba las creencias cristianas por sobre otras. Sin embargo, todo rito tiene un carácter colectivo, un elemento que permite la cohesión interna del grupo y eso hace que muchas costumbres no desaparezcan completamente. Hace 15 años un grupo de jóvenes mapuche re instala el We Tripantu como una forma de mostrar al resto de la sociedad que esta tradición no había muerto. Poco a poco, estas celebraciones rituales se han vuelto más populares y han ido tomando cada vez con más fuerza, espacios públicos como plazas de Temuco y parques de Santiago.
En el Norte Grande, muchas de las ceremonias tienen por escenario sitios aledaños a iglesias católicas edificadas sobre la base de otros terrenos sagrados para los pueblos originarios. El sentido ritual que tiene esta celebración, la aleja de la algarabía típica de una fiesta occidental y la hermana con rogativas ancestrales y religiosas donde priman una actitud respetuosa, de recogimiento y reflexión.
TRADICIONES CHILENAS
¿Qué se celebra el 18 de septiembre?
A las nueve de la mañana del 18 de septiembre de 1810, se reunió en el salón de honor del Consulado (sitio donde actualmente están los Tribunales de Justicia en Santiago), un grupo de personas preocupadas por la forma en que debía mantenerse la soberanía de Chile. El tema central era que el Rey Fernando VII había sido depuesto por el avance de Napoleón y de alguna manera se debía preservar el dominio español en el territorio colonial.
Por eso, en esa mañana se había convocado a un Cabildo Abierto que contó con la participación de 350 vecinos, para determinar cómo continuaría la administración del gobierno.
Se formó la Junta presidida por don Mateo de Toro y Zambrano, con otros seis integrantes y dos secretarios. Era el primer paso hacia la independencia nacional que sólo se concretaría ocho años después, tras la batalla de Maipú.
Rodeo
El rodeo es un deporte en el cual dos jinetes montados sobre caballos de raza chilena pura deben arrear y atajar un novillo en tres oportunidades consecutivas, sobre dos quinchas acolchadas. Tiene todo un sistema de puntuación dependiendo de dónde se agarre al animal y también existen penalizaciones si se enviste de mala forma al novillo.
Es toda una fiesta nacional, sobre todo desde la zona central de Chile al sur. Existen variados clubes de rodeo a lo largo del país y es el emblema del huaso unido a su caballo.
Parada Militar
Como un reconocimiento a los integrantes del Ejército, se instituye el 19 de septiembre como un día destinado al recuerdo de todas las "Glorias del Ejército de la República".
La Gran Parada Militar se realiza en el Parque O'Higgins de Santiago, donde las tropas y escuadrones de las diversas ramas de las instituciones armadas del país desfilan frente a las máximas autoridades. El Presidente de la República y los generales asisten y es una verdadera fiesta ver marchando al Ejército.
La Cueca
En Chile se baila la Cueca, aproximadamente desde 1824. En los salones de música (casa de canto) se ejecutaba con arpas y guitarras, y en el campo se armaban tabladillos especiales para los bailarines, acompañados de guitarras y canto.
Algunos folcloristas dan una explicación de tipo zoomórfico al origen y al nombre de la danza, derivándolo de "clueca", creyendo ver en nuestro baile una imitación de los movimientos de una polla requerida por el gallo. El baile de hombre equivaldría a la rueda y al entusiasmo que pone el bípedo alado en su lucha amorosa y explicaría, además, el aire defensivo de la polla, que se ve en la dama.
La Trilla
Huasos montados arrean un grupo de yeguas alrededor de una parva de trigo hasta que el grano queda separado de la paja. En esta oportunidad, los jinetes dan demostración de destreza. Finaliza al descubrirse una damajuana de vino y que pertenecerá al que la halló. Mientras los corredores realizan la faena, los asistentes los animan con canciones y estribillos alusivos. Terminada la trilla se realiza una fiesta en la que participan jinetes y lugareños.
Fondas y Ramadas
Son parte fundamental dentro de las tradiciones dieciocheras. Aquí se viven con gran alegría las Fiestas Patrias. Se toca música alusiva a los huasos (aunque últimamente suenan más las cumbias y salsa), se venden empanadas, fierritos, asados, bebidas, entro otros. También se encuentra gran cantidad de juegos típicos como "botar los gatos", "botar los tarros", "achúntele al sapo" y "la ruleta rusa", entre otros.
Circo
Cuando empiezan a llegar lo circos se sabe que se acerca el 18. La carpa y los animales son un mundo de fantasía que ya forma parte del patrimonio pintoresco de Chile. Los payasos, los malabaristas, los perritos que andan en bicicletas, el hombre bala, las cabritas, algodones y el maní confitado son parte del paisaje habitual del circo.
Generalmente en este lugar las familias se reúnen para tener unas horas de diversión y los más pequeños son quienes salen más felices y con ganas de volver nuevamente Alaba los ojos negros de Julia - Rubén Dario
¿Eva era rubia? No. Con negros ojos Qué dirá el Santo Padre (Poema canción de Violeta Parra)
Del habla de los chilenosDel Profesor Campusano[1]
A menudo, como profesor de castellano, me consultan acerca del por qué los Chilenos pronunciamos tan mal nuestro idioma. Efectivamente, comparándonos con otros países americanos, debo reconocer que tenemos mayoritariamente pésima dicción y una conversación débil. Pero no hay mal que no pueda corregirse. Estudiando e investigando cuáles son los puntos deficientes en la pronunciación de los Chilenos, además de una notoria falta de lectura, he llegado a la conclusión que los errores o vicios son muchos, pero los siguiente veinticinco son los más comunes y tal vez conociéndolos, asumiéndolos y posteriormente evitándolos podamos mejorar nuestra accidentada dicción y a corto plazo lograr una adecuada expresión oral. Otro factor que deteriora el correcto hablar es la falta de adecuación entre la situación comunicativa y el lenguaje que se usa. Así tenemos un grupo cada vez más creciente de Chilenos que se expresa oralmente como no corresponde, pues no considera lugares ni personas y esto produce una notoria desubicación idiomática. También cabe destacar cierto número de agentes humanos de la comunicación a través de medios que cada día hace menos por el lenguaje y, de modelos de dicción o expresión oral a imitar, se han constituido en los mayores perjudicadores del idioma. En fin, todo dependerá de la toma de conciencia, la ejercitación y el íntimo deseo de optimizar la correcta pronunciación de nuestro querido y a la vez vilipendiado idioma castellano.
1. Anacoluto: Es el error que consiste en apartarse del tema central o meollo de la conversación. Este vicio dilata el discurso y lo hace insustancial. En Chile decimos que la persona que comete anacoluto acostumbra a “irse por las ramas”. Ejemplo: Dos mujeres conversan:
Sole: “¿Paula, tienes una receta de queque inglés?”
Paula: “¡Claro, Sole!, la semana pasada recorté de una revista dos o tres recetas de las que necesitas y sé que las guardé en un cajón no sé dónde, espero que no sea en el mueble que Juan Pablo le envió a mi suegra que, como tú sabes, está cada día peor del Alzheimer, al punto que la pobre ya no se acuerda ni de los niños. De ahí que con mi cuñada decidimos todos enviarla a una casa de reposo que está allá arriba por Macul y con la inundación se les mojó todo, por eso Pablo les mandó una montonera de muebles a ver si les sirven a las monjitas que cuidan a los viejitos que ya no saben ni cómo se llaman .... es tu celular o el mío que está sonando... se cortó.... bueno, de qué estábamos hablando.
Sole: Del queque inglés.
Paula: ¿Cuál queque inglés?... como te iba contando, a mi suegra la pusieron en una pieza monona, tono pastel con otra señora que resultó ser la mamá de…
2. Ambigüedad: Es la falta de claridad. Oración con doble interpretación o comprensión. Ejemplo: En la avenida Las Condes venden pañales para “adultos desechables”.
3. Apócope: Acortar informalmente una palabra. Ejemplo: “Rodri” se compró una “bici”.
4. Arcaísmo: Frase o palabra anticuada y en desuso. Ejemplo: Me compré un “pecos bill” (blue jeans).
5. Barbarismo: Voz extranjera que reemplaza a la palabra legítima de un idioma. Abuso con vocablos extranjeros. Ejemplo: El “afer” (“affaire”) me dejó “out”.
6. Cacofonía: Combinación o unión de sonidos inarmónicos y poco gratos al oído. Ejemplo: “Pamela me la molió”.
7. Coa: Es la jerga carcelaria y de los ambientes delictuales. El vicio consiste en incluir voces del coa (jerga del hampa en Chile) en el lenguaje formal. Ejemplo: Los “domésticos” son muy “güiñas”.
8. Coprolalia: Son las groserías. Coprolalia significa hablar inmundicias. El vicio no es decirlas, sino pronunciarlas sin ton ni son o fuera de contexto. Ejemplo: Lo subió y bajó a “puteadas” frente a los demás.
9. Dequeísmo: Abuso con las palabras “de que”. Generalmente está demás la preposición de. Ejemplo: La ciudadanía cree “de que” vamos progresando.
10. Eufemismo: Disfrazar con suavidad o adornos lo que se debe o puede decirse con un lenguaje directo. Ejemplo: De pronto, apareció un grupo de “mujeres de vida fácil”.
11. Folclorismo: Abusar con las expresiones típicas de un país. Ejemplo: Aquella niña hace mucho que ya “no arrastra la bolsa del pan”.
12. Genérico: Referirse a las marcas y no a los objetos que representan. Ejemplo: ¿Quién tiene “liquid paper”?
13. Impropiedad: Cambiar el real significado de las palabras. Referirse al significado de un término usando otro significante. Ejemplo: El ladrón apareció en el momento más “álgido”.
14. Laconismo: Brevedad exagerada en las respuestas o en las expresiones en general. Mensaje incompleto. Ejemplo: - ¿No te parece que la guerra es un asunto bastante importante como para ignorar su crueldad y el efecto que produce sobre tantos inocentes? ¿Qué opinas al respecto?
- ... Nada
15. Metaplasmo: Agregar o quitar un sonido que es propio de una palabra. Ejemplo: Ella cumplió “diciocho” (dieciocho) años.
16. Metátesis: Cambio de lugar de un sonido en un vocablo. Modificar un sonido o letra en las palabras. Ejemplo: La madre le dio un “peñizco” (pellizco) a su hijo.
17. Muletilla: Hábito de repetir sistemática e inconscientemente una palabra, frase u oración. Ejemplos: “Te fijas” que cuando salí de la piscina, “te fijas”, él estaba ahí, “te fijas” mirándome con esos enormes ojos “te fijas” y yo no sabía que hacer, “te fijas”...
18. Neologismo: Abuso con palabras o giros nuevos o recientes en una lengua. Ejemplo: ... Necesito tu “página web” o por lo menos dame tu “e-mail”.
19. No concordancia: Vicio que altera la relación correspondiente entre el género y el número. No respetar los accidentes gramaticales. Ejemplo: Ayer fuimos a casa de mi “yerna”.
20. Perífrasis: Rodeo de palabras. Decir mucho para expresar poco. Ejemplo: “Recién eran las seis de la mañana cuando los primeros rayos solares escaparon de las crestas de las montanas, luego, atravesaron los valles y llegaron con su débil calor a las cimas de los montes costeros; uno de los rayos entró con cierta impertinencia a la modesta casita y dando de lleno en el rostro del niño, lo despertó”.
21. Pleonasmo: Redundancia viciosa. Repetición innecesaria Ejemplo: El niño se “sonó la nariz”.
22. Solecismo: Error en la sintaxis o en la conjugación verbal que le quitan pureza y exactitud a un idioma. Ejemplo: Esperemos que no “haiga” problemas en el estadio.
23. Sonsonete: Ruido en la pronunciación. Alterar el correcto sonido de algunas consonantes Ejemplo: La “shisha” de “Mulshén” es “zenzazional”, (la chicha de Mulchén es sensacional).
24) Ultracorrección: Modificar las entonaciones propias y naturales. Alterar la dicción. Pronunciar con afectación. Ejemplo: Señor Juez, por bañarme en el “rido” me metí en un “lido”.
25) Vulgarismo: Modificar la acentuación. Alterar la prosodia de letras, sílabas y palabras. Ejemplo: Yo jamás me “adecúo” a los problemas. [1] El profesor Campusano es un destacado profesional chileno dedicado a la enseñanza de la lengua española, debe ser uno de los más importantes investigadores del uso del idioma, ha publicado varios libros sobre el correcto uso del idioma. Marcela Paz y PapeluchoConocida por todos los niños de Chile por su pseudónimo Marcela Paz, nació en Santiago en el año 1902, en el seno de la familia tradicional, conformada por Francisco Huneeus y María Teresa Salas Subercaseaux y sus 8 hijos. Acorde a las costumbres de las clases altas de esa época, no asistió al colegio ni al liceo, sino que recibió una formación particular, donde destacaban los idiomas, el piano, y la cultura europea en general, incluyendo viajes por numerosos países del Viejo Mundo.
Posteriormente, y durante un largo período que abarcó juventud y adultez, asistió esporádicamente a cursos dictados en la Escuela de Bellas Artes.
Esther Huneeus apareció con su pseudónimo Marcela Paz como colaboradora de El Diario Ilustrado, de la revista de masiva circulación para niños y jóvenes El Peneca, y posteriormente de Mampato, también dirigida al público infantil. En 1933 conquistó un destacado sitial como escritora gracias a la publicación de Tiempo, Papel y Lápiz, su primera novela. La crítica celebró su pluma fresca y humorística, y un fino manejo descriptivo del mundo psicológico.
Evidentemente su preocupación era el mundo infantil, lo que quedó de manifiesto en su libro Soy Colorina.
Crea un niño como cualquier otro Cuando Marcela Paz envió Papelucho al concurso de cuentos convocado por la Editorial Rapa Nui, no imaginó que el diario de vida del pequeño Papelucho iba a tener tan buena acogida. Fue publicado en 1947, y permitió a su creadora saltar a la fama. Papelucho es un niño como cualquier otro, con accesos de malhumor y alegría, que se asoma al mundo adulto sin perder una gota de su curiosidad, ingenio y vitalidad.
A esta primera obra siguieron muchas otras, en que Papelucho fue sucesivamente huérfano, hippie, detective, historiador, misionero, enfermo por equivocación, hermano mayor, etcétera. Los diferentes libros sobre Papelucho han sido reeditados una y otra vez en Chile, y traducidos a muchos otros idiomas.
Según la propia autora, escribió las aventuras de Papelucho pensando en lo mucho que había sufrido de niña leyendo Oliver Twist, convencida de que a los niños hay que entretenerlos y educarlos, sin exponerlos a historias tan tristes.
Premio Nacional de Literatura Entre los numerosos aciertos de Marcela Paz se menciona también el libro de cuentos en versos llamado Muselina Pérez Soto, y la obra Perico Trepa por Chile, escrita en colaboración con Alicia Morel, otra destacada escritora infantil chilena. En reconocimiento de su amplia trayectoria, en 1982 se le concedió el Premio Nacional de Literatura. Este reconocimiento se sumó a una larga serie de distinciones literarias que la autora recibió a lo largo de toda su vida.
Otras de sus creaciones fueron La Pecosa, La Vuelta de Sebastián, Caramelos de Luz y A Pesar de mi Tía.
Ester Huneeus falleció en Santiago el 11 de junio de 1985. El español en España y el español en América
Por GREGORIO SALVADOR
Se suele hablar del español de España y español de América como si fueran las dos variedades que deban distinguirse y oponerse en esta lengua nuestra, tan ancha y extendida. No me gusta a mí, como lingüista, esa diferenciación porque es una mera constatación geográfica, sin apoyaturas lingüísticas suficientes para que tenga validez en dialectología. Si Inglaterra y los Estados Unidos son, al decir de Bernard Shaw, dos países separados por la misma lengua, no se puede repetir la ingeniosa paradoja con respecto a España e Hispanoamérica.
De hecho no hay en el español de América ninguna peculiaridad lingüística de mayor o menor extensión que no tenga su correlato en alguna zona, también más o menos extensa, del español peninsular, y desde luego muchas de sus aparentes particularidades lo emparejan con el castellano literario de los siglos de oro.
Sólo hay un rasgo común a todas las hablas americanas, el de la confusión de la «s» y «z», y está igualmente presente en las Islas Canarias, en dos tercios de Andalucía y en algunos lugares de Extremadura y de Levante. Sevilla era ya seseante en el siglo XVI y por Sevilla pasaban todos los viajeros a Indias, gran parte de los cuales eran de ese territorio meridional que había discrepado de Castilla en la evolución de las sibilantes.
El español es una lengua muy cohesionada, la más unitaria de todas las grandes lenguas del mundo. Sus diferencias dialectales son mínimas en comparación con las que suelen ofrecer otros dominios lingüísticos y no impiden nunca, ni siquiera dificultan, la intercomprensión entre sus hablantes, procedan de donde procedan. Cualquier hispanohablante entiende a otro sin mayores problemas, lo que no puede asegurarse, pongamos por caso, de los anglohablantes.
Que las diferencias dialectales sean mínimas en español, que nuestro idioma sea lo que técnicamente se llama una lengua «símplex», es decir, una lengua cuyas variedades dialectales son todas inteligibles entre sí, no quita que éstas existan y que incluso se pueda hablar de una primera subdivisión del español, de dos grandes variedades en la lengua, el español de tendencia fonéticamente conservadora, que los dialectólogos solemos llamar «español castellano», y el español de tendencia evolutiva, que denominamos «español atlántico». Pero esa división no se corresponde con España y América, ni muchísimo menos. El español castellano, de gran homogeneidad, de notable fijeza consonántica, es el español de la mitad norte de la Península y el que se habla en la altiplanicie mexicana, en las zonas interiores de Centroamérica, en la cordillera andina y en todos los altiplanos de América del Sur. El español atlántico es el del Sur de la Península, las Islas Canarias y las del Caribe y todas las tierras litorales de América, tanto atlánticas como pacíficas, un español dialectalmente heterogéneo, de consonantismo relajado y gran efervescencia articulatoria. La proximidad fonética, si dejamos aparte el seseo y la entonación, entre un mexicano de la altiplanicie, un quiteño, un bogotano, un boliviano, cualquier hispanoamericano del interior, y un salmantino, un burgalés o un turolense es mucho mayor que la que existe entre un granadino, un gaditano, un tinerfeño, un cubano, un rioplatense o un chileno. Esa repartición geográfica de la subdivisión inicial del español, el de consonantismo firme y el de consonantismo relajado (o español de tendencia castellanista y de tendencia andalucista, que también se han denominado así las dos amplias variedades), da lugar a que la diferencia de pronunciación existente entre un madrileño y un sevillano sea muy pareja a la que se puede advertir entre un mexicano de la capital y un veracruzano o un colombiano de Bogotá y otro de Cartagena de Indias. La dualidad fónica española de hablas norteñas y hablas meridionales se repite en todo el continente americano entre la pronunciación de las tierras altas y la de las tierras bajas, entre sierras o altiplanicies y costa o litoral, lo cual hace que casi todas aquellas naciones estén dialectalmente partidas de manera análoga a como lo está el español de España y eso le da un considerable equilibrio al idioma y ayuda notablemente a evitar la fragmentación, a mantener la unidad. Porque si las isoglosas dialectales coincidiesen con fronteras políticas, la tendencia a la disgregación lingüística, apoyada por posibles desatinos nacionalistas, podría favorecer la separación idiomática y acabar con esa coalescencia admirable que existe en nuestra lengua y que tanto se valora desde otros ámbitos lingüísticos más dialectizados.
Afortunadamente no hay un español de España y un español de América, en el mismo sentido que hay un inglés británico y un inglés norteamericano o un portugués ibérico y otro brasileño. El océano no parte el español. Hay diversas peculiaridades de español de América y más o menos las mismas de español de España, entrecruzadas entre sí y, en cualquier caso, mutuamente inteligibles sin esfuerzo. Hay español en España y español en América, eso es lo que hay: una lengua unitaria y asombrosamente cohesionada y homogénea para lo que suele ser el panorama fuertemente dialectalizado que ofrecen otras lenguas del mundo.
Tomado de: NUEVA REVISTA DE POLÍTICA, CULTURA Y ARTE Andrés Bello(Caracas, 1781 - Santiago de Chile, 1865) Filólogo, escritor, jurista y pedagogo venezolano. Interesado desde muy joven por la lectura de los clásicos y educado en la filosofía enciclopedista, Andrés Bello completó su formación con estudios de literatura, filología y derecho, que sin embargo no pudo terminar por falta de recursos; fue esencialmente un autodidacta de altísima capacidad intelectual.
Bello es la figura más representativa del avance cultural chileno e hispanoamericano de la primera mitad del siglo XIX. Admiró y siguió la poética libertaria de Victor Hugo y Lord Byron. Fue un decidido defensor de la pureza y propiedad del idioma castellano y, aún así, acogió los giros populares en la medida en que éstos no chocaran con los términos castizos en uso. Se dedicó un tiempo a la enseñanza privada, y tuvo como discípulo a Simón Bolívar. Le dio tiempo también a practicar la creación poética, en la que mostró una fuerte influencia neoclásica.
A raíz del comienzo del proceso independentista en 1810 (Independencia de la América Española), Andrés Bello se trasladó a Londres en calidad de secretario de los delegados de la Junta de Gobierno venezolana, Simón Bolívar y Luis López Méndez, gestores del apoyo o la neutralidad del gobierno inglés frente a la Revolución. Contrae allí matrimonio con María Ana Boyland quien murió prematuramente dejándole dos hijos, Carlos y Francisco.
Los reveses del movimiento emancipador y su nueva responsabilidad familiar lo colocaron en una difícil situación económica que pudo subsanar en parte gracias a la enseñanza del latín y francés, idiomas que había estudiado con dedicación. Volvió a casarse con Isabel Antonia Dunn, de quien tuvo numerosa descendencia.
En 1822 comenzó a trabajar en la Legación de Chile y luego en la de Colombia. A pesar de sus infortunios económicos, su actividad intelectual fue intensa en esos años: se relacionó con escritores y pensadores, estudió griego, colaboró en periodismo y revisó documentos de distinto tipo.
En 1823, junto al colombiano García del Río, publicó la revista Biblioteca Americana o Miscelánea de Literatura, Artes y Ciencias y, en 1825 la revista Repertorio Americano, ambas para difundir los sucesos y la cultura de Hispanoamérica. Allí aparecieron sus artículos y poemas bajo el título genérico de Silvas Americanas, Alocución a la Poesía -fragmentos de un poema sobre América- y la famosa oda Agricultura de la Zona Tórrida. La situación de su país estaba lejos de mejorar y Bello no podía regresar, así que ofreció sus servicios a Chile y aceptó la petición del embajador Mariano Egaña -hijo de Juan Egaña- hecha a nombre del presidente Pinto, de ocupar el cargo de Oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores, después de permanecer dieciocho años en Inglaterra.
En 1829, a los 47 años de edad, se estableció en Chile. Desde su nueva posición, Bello inició una fecunda labor intelectual, cultural y política que dejaría profundas huellas en el país. Fue rector de la Universidad de Chile a partir de 1843, cargo para el que fue reelegido tres veces consecutivas. Fue también senador en 1837 y 1855 al tiempo que se constituía en redactor fundamental del Código Civil chileno, basado en el napoleónico. Publicó, también, varias obras de jurisprudencia y derecho internacional.
Andrés Bello fue también director y redactor de El Araucano, periódico ministerial fundado por Diego Portales en 1830, en el cual publicó numerosos artículos de educación, filosofía y teatro. En 1842 polemizó con el rioplatense Domingo Faustino Sarmiento sobre cuestiones de lengua, estética y política. Se ocupó del lenguaje a través de numerosos estudios. Sobresale su Gramática de la Lengua Castellana (1847), que le valió ser designado miembro correspondiente de la Academia Española de la Lengua, y su Ortología y métrica, los dos trabajos más originales que se han realizado en nuestro idioma sobre esta materia. Escribió también un comentario a El Criterio de Balmes, y un estudio sobre El Cantar de Mío Cid.
En 1843 comienza a publicar en la revista El Crepúsculo su obra Filosofía del entendimiento, que sólo aparecería publicada completa después de su muerte, en 1881. Pensada como libro de texto, pero elaborada de forma innovadora, tiene como objeto de investigación un campo mucho más amplio que el mero entendimiento humano, puesto que en él incluye hasta la metafísica.
Oswaldo Guayasamín(Quito, 1919 - Baltimore, 1999) Pintor ecuatoriano. Comenzó a pintar y dibujar desde su infancia, y vendía sus trabajos a los turistas para costearse los estudios. Aunque debió enfrentar la oposición paterna para hacerlo, finalmente se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Quito, en la que permaneció durante siete años y de la que recibió el título de Pintor y Escultor en 1941, siendo el mejor alumno de su promoción.
El período durante el cual Guayasamín recibió su formación estética fue el de mayor auge de la Escuela Indigenista, y la influencia de esta corriente en el pintor es evidente desde sus obras iniciales. En 1942 realizó su primera exposición en Quito, que causó gran escándalo por su marcado carácter de denuncia social. Poco después se trasladó a México, donde trabajó algunos meses con el gran muralista Orozco, quien ejerció una importante influencia en la definición del lenguaje estético del joven pintor ecuatoriano.
En 1943 pasó siete meses en los Estados Unidos recorriendo distintos museos a fin de estudiar las obras de Goya y El Greco, entre otros maestros. A comienzos de la década de 1940 trabó amistad con Pablo Neruda y realizó un largo viaje por Chile, Perú, Argentina, Bolivia y Uruguay, durante el cual tomó apuntes para su gran serie Huacayñán ("El camino del llanto"), compuesta por más de cien telas que giran en torno a la temática del indígena, el negro y el mestizo en América.
La realización de este trascendental trabajo fue posible gracias al apoyo que le brindó Benjamín Carrión desde la recién creada Casa de la Cultura. Las telas que integran la serie Huacayñán fueron expuestas por primera vez en 1952, en el Museo de Arte Colonial de Quito y, a lo largo del mismo año, en la Unión Panamericana de Washington y en la III Bienal Hispanoamericana de Arte, realizada en Barcelona (España), que le concedió el Gran Premio de Pintura.
Guayasamín ha aunado la fuerza de la temática indígena con los logros de las vanguardias de principios de siglo, especialmente el cubismo y el expresionismo, elementos que se advierten en el mural en mosaico de cristal veneciano denominado Homenaje al Hombre Americano, que realizó en 1954 para el Centro Simón Bolívar de la ciudad de Caracas, Venezuela. En 1957 recibió el Premio Mejor Pintor de Sudamérica, concedido por la Bienal de São Paulo, Brasil.
Durante 1958 realizó dos importantes murales en el Ecuador: El descubrimiento del Río Amazonas, realizado en mosaico veneciano, que se encuentra en el Palacio de Gobierno de Quito, y el mural Historia del Hombre y la Cultura, para la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador. En 1960 recibió el Gran Premio del Salón de Honor de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de México, un galardón que significó el comienzo de su proyección internacional.
Tras varios años de intenso trabajo, en 1968 presentó en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda serie de envergadura, titulada La edad de la ira y compuesta por 260 obras que se agrupan por series (Las manos, Cabezas, El rostro del hombre, Los campos de concentración, Mujeres llorando), en las que el pintor recoge diversos elementos de su experiencia vital para plasmar en una deslumbrante sucesión de telas el drama y la tragedia del hombre de nuestro tiempo.
La edad de la ira ha sido considerada una de las últimas grandes realizaciones del cartel político en pintura del siglo XX y tras su exhibición en México fue presentada, a lo largo de 1973, en el Palacio de la Virreina (Barcelona), en las Galerías Nacionales de Praga y en el Museo de Arte Moderno de París. En 1971 se dedicó al monumento escultórico denominado La Patria Joven, que se encuentra en la ciudad de Guayaquil y, al año siguiente, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid acogió una muestra de sus últimas obras.
En 1973 fue nombrado vicepresidente, y luego presidente, de la Casa de la Cultura de Quito, cargo que le permitió realizar un amplio programa de difusión cultural. En 1974 recibió la Condecoración del gobierno de Francia, que por primera vez se concedió a un artista latinoamericano. Durante el año 1977, como homenaje a su trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores organizó en Quito una retrospectiva de su obra, parte de la cual se expuso simultáneamente en varias ciudades de España. En 1980 inauguró su mural Ecuador en el Consejo Provincial de Pichincha y, en 1982, terminó otro mural, denominado España-Hispanoamérica, que se encuentra en el Aeropuerto Internacional de Barajas, en Madrid.
En 1981 la Cámara de Representantes del Ecuador reconoció la obra y la trascendencia del artista mediante la creación de la Fundación Guayasamín, patrimonio cultural del país, a la que el pintor donó sus obras y colecciones de arte. En sus cuadros Guayasamín denunció siempre con convicción los horrores, los desastres y los dramas del hombre, dando a sus obras una expresividad particular dentro de la escuela indigenista. |
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