|
|
Temos o método mais eficiente.
O método é claro e preciso.
Cinco módulos, cada um deles com uma função específica.
O primeiro: para aprender a escutar e ler foneticamente.
O segundo: para aprender a escrever e a falar.
O terceiro: para aprofundar todo o anterior.
O quarto: para aprender sobre os países que falam espanhol.
O quinto: para aprender literatura hispano-americana.
Só cinqüenta aulas.
Meus alunos aprendem a escutar espanhol desde a primeira aula.
Alguns deles já na terceira ou quarta aula começam a falar espanhol.
Venha a estudar com meu método.
Agende uma reunião agora!
Aulas particulares personalizadas.
Também para pequenos grupos.
Reproducción de la entrevista mantenida con Humberto López publicada en El Mundo Hoy en Cantabria del 12 de octubre de 2008.
HUMBERTO LÓPEZ MORALES
Secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española
Ha visitado Cantabria gracias a una iniciativa de la Fundación Comillas en pos de la investigación en la enseñanza del castellano como lengua materna
Su currículum, como profesor titular e invitado en las más prestigiosas universidades americanas y europeas impresiona. Seguro de sí mismo, emplea marcadores con valores absolutos en su discurso. Parece fuera de lugar cuando no habla del aspecto científico y normativo de la lengua. Es patrono de la Fundación San Millán de la Cogolla y del Instituto Cervantes y estuvo en Comillas esta semana.
P. ¿Cuáles son los principales problemas a la hora de enseñar el español como lengua materna?
R. Son múltiples y de diferente grado de importancia. Desde lo más superficial, como errores ortográficos hasta cuestiones más complejas como son insuficiencia de léxico, redacciones inadecuadas hasta el punto de no poder entender de qué se trata, etcétera. Es decir, que estamos y no es una exageración, en todo el mundo hispánico, lo que incluye los países americanos pero también a España, pasando por una situación verdaderamente preocupante con respecto a la calidad de la enseñanza del español como lengua materna.
Descubrimos, cada día que pasa, que estamos trabajando con programas de educación arcaicos, que los profesores no tienen métodos modernos y actualizados, que son los que están disponibles hoy en el mundo. Todo eso es lo que va a ocupar nuestras jornadas en Comillas.
P. Dificultad expresiva y falta de comprensión lectora hacen del mundo de los jóvenes y escolares un lugar muy reducido… ¿es ése el mayor peligro?
R. La realidad es que todo es muy peligroso, ya que la lengua es la llave que te ayuda a abrir el mundo y a comunicarte con él. Si no eres capaz de comunicarte, si no entiendes lo que te dicen los demás, estás absolutamente aislado y perdiendo muchísimas posibilidades. La enseñanza adecuada de la lengua materna, creo que es tan, o más importante, que la enseñanza de las matemáticas o de alguna lengua extranjera, por ser esa clave fundamental de acceso de tu yo interior a todo lo que te circunda.
Evidentemente, lo que tú puedas crear o inventar, estupendo, pero lo que te viene de fuera, si no entiendes lo que te dicen o si no sabes explicar qué es lo que quieres saber, estás perdido. Es una cosa realmente grave. No se trata de que escriban bonito o de que lean adecuadamente, se trata de que entiendan lo que se les está diciendo, lo que están leyendo y que se comuniquen de tal manera que todos entiendan lo que dice.
Las pruebas que estamos realizando ahora dicen que eso no está sucediendo en el mundo hispano, que algo está sucediendo. Este grupo de trabajo, que está integrado por un miembro de cada país hispanoamericano y de España, pretende conocer, sobre unas investigaciones previas, dónde está el problema, dónde radica, por qué está pasando lo que está pasando y, en definitiva, qué hay que hacer para que esta situación, verdaderamente perentoria y precaria, termine.
P. ¿Es posible obtener una buena enseñanza del español en las escuelas con una renta per cápita baja o son cuestiones independientes?
R. No, no son independientes. Tampoco son obligatorias; es decir, hay lugares pobres, con pocos medios, pero con profesores muy dedicados, muy entusiastas, hay gente que sabe motivar a los estudiantes y se logran resultados estupendos. La falta de recursos, de materiales es importante e influye, pero no es absolutamente decisorio.
P. Cómo profesor en numerosas universidades de todo el mundo, lexicógrafo y filólogo, miembro de varias academias de la lengua, ¿aprecia en alguna variedad concreta del español algún rasgo que se lo haga más agradable al oído?
Como soy lingüista, no puedo ver las cosas desde este punto de vista. Yo pienso, analíticamente, en otras cuestiones. Veo, por ejemplo, si la persona se expresa con un vocabulario suficiente o si repite constantemente los mismos términos, si las estructuras son siempre muy simples…
Lo demás son cosas muy superficiales. Si me agradara al oído más el acento porteño u otro, son cuestiones subjetivas que no entran dentro del plano científico del análisis.
P. ¿Pesa en el desconocimiento del español la despedida del latín que parecen haber consumado los planes de estudio?
R. Creo que no. Estoy convencido de que no tiene nada que ver. Evidentemente es una pena, una lástima que se haya perdido esa otra riqueza, que es el latín, pero desde luego no creo que la pobreza del español actual tenga nada que ver con que haya dejado de enseñarse.
P. ¿Qué opina de la reciente polémica suscitada por un profesor asistente de la Universidad de Tennessee que quería situar el origen del castellano en Cantabria?
R. (Risas) Lo que pasa es que a estas alturas de la vida, tenemos tanta información, tanta documentación y tanto estudio hecho ya que, desde luego, sabemos que eso no es así. No hay posibilidades históricas de que eso haya sido así.
Lo que no quiere decir que, además de Cantabria, haya habido núcleos de habla del español primitivo. La cuna de lo que llamamos español hoy, se sabe que está en torno a los grandes monasterios, San Millán y Silos que es donde se han encontrado y no por gusto o casualidad las representaciones más antiguas en español.
P. ¿Cree, como don Víctor García de la Concha y don Francisco Moreno, que internet, lejos de suponer una amenaza, supone una gran oportunidad para el español?
R.Lo veo de manera muy positiva, no como amenaza, en absoluto. La gente está utilizando mucho internet y así amplían conocimientos, satisfacen curiosidades.
Ni siquiera esa forma de comunicarse los chicos con los teléfonos móviles creo que signifique ningún peligro para la lengua española. Utilizan esas medidas en esos canales, aunque a veces en los exámenes aparezcan cosas por el estilo, pero son casos excepcionales; no creo que interfiera en absoluto en el español en general. Los adolescentes que utilizan esos cauces de comunicación lo hacen en ciertos canales específicos, pero saben que son para esos canales y no para otros, aunque ocasionalmente alguno se despiste y pongan esos signos que originalmente usan para ahorrar, por motivos de dinero.
P. ¿Cómo debe luchar el castellano contra la facilidad y sencillez del inglés y el número de hablantes del chino?
R. En realidad, el inglés, es una lengua fácil gramaticalmente, pero endiablada, desde el punto de vista fonológico. Pronunciar el inglés es muy complicado, aunque su gramática es sencilla y fácil de aprender, sobre todo si lo comparamos con el español; el verbo inglés tiene tres formas, el español, casi 100.
Hay que tener cuidado con las estadísticas; por ejemplo, se computan como personas que hablan perfectamente el inglés gente que no lo hace. He tenido experiencias directas en Tailandia, por ejemplo; contraté un chófer y puse la condición de que hablara español. Me dijeron que, por supuesto, era impensable, pero que podía hablar inglés. Quiero que sepa que no pude entenderme adecuadamente con aquella persona, que hablaba inglés con una pronunciación así como oriental y rarísima. Ese señor, está seguramente computado en las estadísticas como un anglohablante.
Como todos sabemos, mientras que más del 90% de los hispanohablantes son nativos, en el caso del inglés, no llegan al 20%. En Bangkok, hace muy poco tiempo, el chófer me decía cosas que no entendía en absoluto; él me entendía a mí, hablándole despacio y ese señor está oficialmente clasificado en su país como un chófer que habla inglés. Hasta el punto en que, el día en que quería salir, tuve que señalárselo en un calendario. Él decía, «¡yeah, yeah, vemba fortin, vemba fortin!» y quería decir «November, the fourteenth».
LA PELOTA
Juanito ____________ a la pelota con su amigo Pepe, al lado de un río y en un lance del juego, la pelota se les cayó.
El río ________ muy peligroso, pues raro era el año que no se ahogara alguna persona en él.
Los padres sabedores de lo peligroso que era, siempre les _______________ a sus hijos que no se ____________ en él, si no estaban ellos allí.
Los dos niños con tristeza _________ como el río, dando saltitos se llevaba su pelota y se quedaban sin juguete para jugar. Aunque __________ meterse en el río para cogerla, se _____________ de los consejos de sus padres y prefirieron perder la pelota y no otra cosa.
Juanito, que era el dueño de la pelota (con temor), le dijo a su padre como la había perdido y este, creyendo que su padre le iba a _________, se quedó sorprendido, cuando el padre le dio un beso y le compró, la mejor de todas las pelotas.
|
regañar
|
era
|
miraban
|
bañaran
|
|
jugaba
|
pensaron
|
aconsejaban
|
acordaron |
EJERCICIOS
Usando el verbo dar
Ya le ______ lo que tenía ¿Qué más le puedo ______?
Yo te ________ cinco mil escudos y con lo que te _______ tu mamá te alcanza para _________ un regalo a tu hermano.
Juanito pensaba: yo tenía dos monedas, mi tía me _______ más tres; mi papá dijo que me _________ también tres; más las cuatro que mi mamá dijo que me ________, ¿Cuántas tendré?
Cuando me __________ mi salario, de inmediato le _______ a Pedro lo que le debía; después pase a la casa de mi abuelo para _______ lo que me prestó para el remedio; y cuando me venía mi sobrino me pidió que le ________ unas monedas.
|
VERBO COMPETIR
|
|
MODO IMPERATIVO
|
|
Presente
|
|
compite
|
Tú
|
|
competid
|
Vosotros
|
|
Compita
|
Usted
|
|
Compitan
|
Ustedes
|
|
Compitamos
|
Nosotros
|
|
El imperativo en español solo cuenta con formas propias para las segundas personas. Las restantes proceden del presente de subjuntivo. |
|
VERBO COMPETIR
|
|
FORMAS NO PERSONALES
|
|
|
Simples
|
Compuestas
|
|
Infinitivo:
|
Competir
|
Haber competido
|
|
Gerundio:
|
Compitiendo
|
Habiendo competido
|
|
Participio:
|
Competido
|
|
|
VERBO COMPETIR
|
|
MODO SUBJUNTIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
Compita Compitas Compita Compitamos Compitáis Compitan
|
Haya competido Hayas competido Haya competido Hayamos competido Hayáis competido Hayan competido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Compitiera o compitiese Compitieras o compitieses Compitiera o compitiese Compitiéramos o compitiésemos Compitierais o compitieseis Compitieran o compitiesen
|
Hubiera o hubiese competido Hubieras o hubieses competido Hubiera o hubiese competido Hubiéramos o hubiésemos competido Hubierais o hubieseis competido Hubieran o hubiesen competido
|
|
Futuro Imperfecto
|
Futuro Perfecto
|
|
Compitiere Compitieres Compitiere Compitiéremos Compitiereis Compitieren
|
hubiere competido Hubieres competido Hubiere competido Hubiéremos competido Hubiereis competido Hubieren competido |
|
VERBO COMPETIR
|
|
MODO INDICATIVO
|
|
Presente
|
Pretérito perfecto
|
|
Compito compites compite competimos competís compiten
|
He competido has competido ha competido hemos competido habéis competido han competido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Competía competías competía competíamos competíais competían
|
Había competido habías competido había competido habíamos competido habíais competido habían competido
|
|
Pretérito Perfecto Simple
|
Pretérito Anterior
|
|
Competí competiste compitió competimos competisteis compitieron
|
Hube competido hubiste competido hubo competido hubimos competido hubisteis competido hubieron competido
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Competiré competirás competirá competiremos competiréis competirán
|
Habré competido habrás competido habrá competido habremos competido habréis competido habrán competido
|
|
Condicional Simple
|
Condicional Compuesto
|
|
Competiría competirías competiría competiríamos competiríais competirían
|
Habría competido habrías competido habría competido habríamos competido habríais competido habrían competido |
|
VERBO SONREÍR
|
|
MODO IMPERATIVO
|
|
Presente
|
|
Sonríe
|
Tú
|
|
Sonreíd
|
Vosotros
|
|
Sonría
|
Usted
|
|
Sonrían
|
Ustedes
|
|
Sonriamos
|
Nosotros
|
|
El imperativo en español solo cuenta con formas propias para las segundas personas. Las restantes proceden del presente de subjuntivo. |
|
FORMAS NO PERSONALES
|
|
|
Simples
|
Compuestas
|
|
Infinitivo:
|
Sonreír
|
Haber sonreído
|
|
Gerundio:
|
Sonriendo
|
Habiendo sonreído
|
|
Participio:
|
Sonreído
|
|
|
VERBO SONREÍR
|
|
MODO SUBJUNTIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
Sonría sonrías sonría sonriamos sonriáis sonrían
|
Haya sonreído hayas sonreído haya sonreído hayamos sonreído hayáis sonreído hayan sonreído
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Sonriera o sonriese sonrieras o sonrieses sonriera o sonriese sonriéramos o sonriésemos sonrierais o sonrieseis sonrieran o sonriesen
|
Hubiera o hubiese sonreído hubieras o hubieses sonreído hubiera o hubiese sonreído hubiéramos o hubiésemos sonreído hubierais o hubieseis sonreído hubieran o hubiesen sonreído
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Sonriere sonrieres sonriere sonreiremos sonriereis sonrieren
|
Hubiere sonreído hubieres sonreído hubiere sonreído hubiéremos sonreído hubiereis sonreído hubieren sonreído |
|
VERBO SONREÍR
|
|
MODO INDICATIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
Sonrío Sonríes Sonríe Sonreímos Sonreís Sonríen
|
He sonreído has sonreído ha sonreído hemos sonreído habéis sonreído han sonreído
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Sonreía Sonreías Sonreía Sonreíamos Sonreíais Sonreían
|
Había sonreído habías sonreído había sonreído habíamos sonreído habíais sonreído habían sonreído
|
|
Pretérito Perfecto Simple
|
Pretérito Anterior
|
|
Sonreí Sonreíste Sonrío Sonreímos Sonreísteis Sonrieron
|
Hube sonreído hubiste sonreído hubo sonreído hubimos sonreído hubisteis sonreído hubieron sonreído
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Sonreiré Sonreirás Sonreirá Sonreiremos Sonreiréis Sonreirán
|
Habré sonreído habrás sonreído habrá sonreído habremos sonreído habréis sonreído habrán sonreído
|
|
Condicional Simple
|
Condicional Compuesto
|
|
Sonreiría Sonreirías Sonreiría Sonreiríamos Sonreiríais Sonreirían
|
Habría sonreído habrías sonreído habría sonreído habríamos sonreído habríais sonreído habrían sonreído |
El Barroco: Siglo de Oro de la literatura española
Teatro Nacional del Siglo de Oro: Calderón de la Barca, Lope de Vega, Tirso de Molina.
La poesía en el Siglo de Oro: Quevedo, Góngora, Garcilaso, Lope de Vega
LOPE DE VEGA (1562-1635)
Lope Félix de Vega Carpio nació en Madrid de padres humildes. Su padre fue bordador Félix de Vega. Estudió en Madrid y en Alcalá.
Su vida fue muy azarosa. En particular, siguió una vida llena de aventuras amorosas, pues estuvo casado varias veces y tuvo varias amantes. Fue soldado, secretario de varios diplomáticos y, finalmente, sacerdote.
En cuanto a la vida y producción literaria, fue ciertamente un fenómeno de productividad. Escribió en todos los géneros literarios: novelas, dramas y poesía, tanto lírica como dramática. De corte tradicional, arte menor, y al estilo italianizante renacentista.
A pesar de todo ello, se le conoce sobre todo por su copiosa producción dramática. Sus dramas, en comparación a los de sus coetáneos, resaltan por el ingrediente popular: temas y rimas tradicionales, populares y nacionales.
En cuanto a su poesía lírica podrían distinguirse dos formas: la tradicional de arte menor y la italianizante. En cuanto a la primera cabe mencionar que Lope fue uno de los iniciadores del romancero nuevo. En sus romances nos canta, además de otros temas, sus múltiples aventuras amorosas. También escribió, en esta misma vena tradicional y popular, numerosas glosas, romances, canciones, tercetos, idilios y villanescas
La segunda forma poética la componen sus "Rimas humanas", que contienen 200 sonetos, en su mayor parte mitológicos y pastoriles, y "Rimas sacras", que incluyen 100 sonetos, principalmente religiosos y hagiográficos. Tanto en una como en la otra forma, observamos claramente el ingrediente temático de su azarosa vida, bien mundanal como religiosa.
Fuenteovejuna es una obra teatral en tres actos escrita por Lope de Vega, una de las más importantes de su prolífica carrera creativa. Representada en tres actos en donde, en el primero se presentan los hechos y las circunstancias, en el segundo se van desarrollando los hechos y en el tercero se resuelven.
Fuenteovejuna es una obra de contenido social y reivindicativo. Presenta la rebelión del pueblo, unido ante la tiranía y la injusticia expuestas crudamente a finales del siglo XVI principios del XVII; la obra está escrita en 1612 y se puede considerar de una gran valentía y de carácter pedagógico.
Los hechos se desarrollan en el pueblo cordobés de Fuenteovejuna en época del reinado de los Reyes Católicos, 1474 - 1516.
TIRSO DE MOLINA (1584 – 1648)
Tirso de Molina, cuyo nombre real era Gabriel Téllez, nació en Madrid. Según algunos, fue hijo (ilegítimo) del duque de Osuna. De joven ingresó en la Orden de la Merced y pronto fue trasladado a América. Pero duró muy poco tiempo ahí, puesto que, después de dos años, lo vemos en Toledo, en donde vivió la mayor parte de su vida.
Al nombrar a Tirso de Molina de inmediato nos viene a la mente lo del drama del Siglo de Oro español. Para ello no tenemos más que mencionar dos de sus dramas muy reconocidos en el mundo de las letras: El Burlador de Sevilla y El condenado por desconfiado.
En un momento dado, Tirso fue criticado por sus hermanos de hábito, porque algunos de sus dramas trataban temas demasiado "humanos". Más tarde, en el Consejo de Castilla, se le prohibió escribir totalmente, por las mismas razones. Pero dicen los críticos que, a pesar de ello, continuó sigilosamente escribiendo.
Una de las características que distingue a Tirso del resto de sus colegas es, a pesar de ser fraile, el estudio psicológico que hace de la mujer. En general, cuando aparecen mujeres, que es muy común, el dramaturgo las perfila con mucha exactitud. Por otra parte, parece que no tiene inconveniente en vestirlas, a veces, con atavíos masculinos.
No solamente en sus dramas encontramos las magníficas cualidades literarias de este gran escritor, sino también en su poesía. Sus características principales podrían resumirse brevemente diciendo que Tirso es siempre muy mesurado, profundo en sus conceptos, con frecuencia tiende al humor sutil, pero siempre agradable y nunca hiriente.
Su poesía, incluso, casi siempre aparece formando parte de sus obra de teatro. Practicó y escribió en todas, o casi todas, las formas poéticas de su tiempo, tanto populares, o de "arte menor", como las más complejas, representativas del "arte mayor". Tiene varios "Certámenes" poéticos, mayormente de contenido religioso, pero llenos de humor y fina ironía.
El Burlador de Sevilla
ACTO PRIMERO
Salen don JUAN Tenorio e ISABELA, duquesa
ISABELA: Duque Octavio, por aquí podrás salir más seguro.
JUAN: Duquesa, de nuevo os juro de cumplir el dulce sí.
ISABELA: Mis glorias serán verdades promesas y ofrecimientos, regalos y cumplimientos, voluntades y amistades.
JUAN: Sí, mi bien.
ISABELA: Quiero sacar una luz.
JUAN: ¿Pues, para qué?
ISABELA: Para que el alma dé fe del bien que llego a gozar.
JUAN: Mataréte la luz yo.
ISABELA: ¡Ah, cielo! ¿Quién eres, hombre?
JUAN: ¿Quién soy? Un hombre sin nombre.
ISABELA: ¿Que no eres el duque?
JUAN: No.
ISABELA: ¡Ah de palacio!
JUAN: Detente. Dame, duquesa, la mano.
ISABELA: No me detengas, villano. ¡Ah del rey! ¡Soldados, gente!
(Sale el REY de Nápoles, con una vela en un candelero)
REY: ¿Qué es esto?
ISABELA: ¡El rey! ¡Ay, triste!
REY: ¿Quién eres?
JUAN: ¿Quién ha de ser? Un hombre y una mujer.
REY: (Esto en prudencia consiste.) Aparte ¡Ah de mi guarda! Prendé a este hombre.
ISABELA: ¡Ay, perdido honor! (Vase Isabela)
(Sale don PEDRO Tenorio, embajador de España, y GUARDA)
PEDRO: ¿En tu cuarto, gran señor voces? ¿Quién la causa fue?
REY: Don Pedro Tenorio, a vos esta prisión os encargo, siendo corto, andad vos largo. Mirad quién son estos dos. Y con secreto ha de ser, que algún mal suceso creo; porque si yo aquí los veo, no me queda más que ver.
(Vase el REY)
PEDRO: Prendedle.
JUAN: ¿Quién ha de osar? Bien puedo perder la vida; mas ha de ir tan bien vendida que a alguno le ha de pesar.
PEDRO: Matadle.
JUAN: ¿Quién os engaña? Resuelto en morir estoy, porque caballero soy, del embajador de España. Llegue; que, solo, ha de ser él quien me rinda.
PEDRO: Apartad; a ese cuarto os retirad todos con esa mujer. (Vanse los otros) Ya estamos solos los dos; muestra aquí tu esfuerzo y brío.
JUAN: Aunque tengo esfuerzo, tío, no le tengo para vos.
PEDRO: Di quién eres.
JUAN: Ya lo digo. Tu sobrino.
PEDRO: ¡Ay, corazón, que temo alguna traición! ¿Qué es lo que has hecho, enemigo? ¿Cómo estás de aquesta suerte? Dime presto lo que ha sido. ¡Desobediente, atrevido! Estoy por darte la muerte. Acaba.
JUAN: Tío y señor, mozo soy y mozo fuiste; y pues que de amor supiste, tenga disculpa mi amor. Y pues a decir me obligas la verdad, oye y diréla. Yo engañé y gocé a Isabela la duquesa.
PEDRO: No prosigas. Tente. ¿Cómo la engañaste? Habla quedo, y cierra el labio.
JUAN: Fingí ser el duque Octavio.
PEDRO: No digas más. ¡Calla! ¡Baste! (Perdido soy si el rey sabe Aparte este caso). ¿Qué he de hacer? Industria me ha de valer en un negocio tan grave.) Di, vil, ¿no bastó emprender con ira y fiereza extraña tan gran traición en España con otra noble mujer, sino en Nápoles también, y en el palacio real con mujer tan principal? ¡Castíguete el cielo, amén! Tu padre desde Castilla a Nápoles te envió, y en sus márgenes te dio tierra la espumosa orilla del mar de Italia, atendiendo que el haberte recibido pagaras agradecido, y estás su honor ofendiendo. ¡Y en tan principal mujer! Pero en aquesta ocasión nos daña la dilación. Mira qué quieres hacer.
JUAN: No quiero daros disculpa, que la habré de dar siniestra. Mi sangre es, señor, la vuestra; sacadla, y pague la culpa. A esos pies estoy rendido, y ésta es mi espada, señor.
PEDRO: Alzate, y muestra valor, que esa humildad me ha vencido. ¿Atreveráste a bajar por ese balcón?
JUAN: Sí atrevo, que alas en tu favor llevo.
PEDRO: Pues yo te quiero ayudar. Vete a Sicilia o Milán, donde vivas encubierto.
JUAN: Luego me iré.
PEDRO: ¿Cierto?
JUAN: Cierto.
PEDRO: Mis cartas te avisarán en qué para este suceso triste, que causado has.
JUAN: Para mí alegre dirás. Que tuve culpa confieso.
PEDRO: Esa mocedad te engaña. Baja, pues, ese balcón.
JUAN: (Con tan justa pretensión, Aparte: gozoso me parto a España).
DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1601-1681)
Don Pedro Calderón de la Barca nació en Madrid en 1601. Era su padre, don Diego, descendiente de noble casa, y parece que su nombre de familia viene de que uno de sus antepasados parecía haber nacido muerto, y le metieron en seguida en un caldero de agua caliente, según costumbre de la época, para verificar si era cierto que no vivía, en cuyo momento, al entrar en contacto con el agua de elevada temperatura, prorrumpió en sus primeros gritos.
En 1625 se alistó bajo las banderas de duque de Alba, y estuvo en Flandes e Italia, país el primero en que debió serle grata la estancia, pues muchísimos son los personajes flamencos de sus dramas: o acaso porque la nobleza de su madre, doña María Ana Henao, era de origen flamenco.
Pero sus campañas no debieron darle mucha gloria, pues no se le cita en parte alguna.
En cambio, su vida de letras fue más brillante: su padre, que era ministro de hacienda de los dos Felipes, II y III, le puso a los nueve años en el colegio de los jesuitas, y luego pasó a Salamanca, donde brilló en el estudio de las matemáticas y la filosofía.
A los 13 años estrenó su primera comedia, El Carro del Cielo, fantasía que se desarrolla entre el cielo y la tierra, y a los diez y nueve contaba ya tres o cuatro éxitos teatrales.
Su vida fue tranquila, y parece ser que contaba como suceso de ella, de los que hacen época, una cuchillada recibida en un tumulto habido en el estreno de sus obras; y en aquellos tiempos, una cuchillada no era tan grave cosa. Murió en 1681.
Es el primer dramaturgo del teatro español, el que ha hecho obras de más trascendencia y mayor alcance. Por otra parte, sus sonetos con tendencia filosófica, pero muy poéticos, son harto famosos.
(Antología de los mejores poetas castellanos, Rafael Mesa y López. Londres: T. Nelson, 1912.)
SONETOS
1
A las flores
Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.
Este matiz que al cielo desafía,
Iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!
A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.
Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y espiraron;
que pasados los siglos, horas fueron.
2
A las estrellas
Esos rasgos de luz, esas centellas
que cobran con amagos superiores
alimentos del sol en resplandores,
aquello viven, si se duelen dellas.
Flores nocturnas son; aunque tan bellas,
efímeras padecen sus ardores;
pues si un día es el siglo de las flores,
una noche es la edad de las estrellas.
De esa, pues, primavera fugitiva,
ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere;
registro es nuestro, o muera el sol o viva.
¿Qué duración habrá que el hombre espere,
o qué mudanza habrá que no reciba
de astro que cada noche nace y muere.
FRANCISCO DE QUEVEDO
Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, hijo de Pedro Gómez de Quevedo y Villegas y de María Santibáñez, nació en Madrid el 17 de septiembre de 1580 en el seno de una familia de la aristocracia cortesana. Escritor español, que cultivó con abundancia tanto la prosa como la poesía y que es una de las figuras más complejas e importantes del Siglo de Oro español.
En Madrid cursó sus primeros estudios en el Colegio Imperial de los jesuitas; —hoy Instituto de San Isidro— y después en la prestigiosa universidad de Alcalá de Henares; después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601-1606), ciudad que por aquellos años era la capital de España.
Hombre de acción envuelto en las intrigas más importantes de su tiempo, era docto en teología y conocedor de las lenguas hebreas, griegas, latinas y modernas. Destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas; acérrimo enemigo personal y literario del culterano Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español.
El año 1606 vuelve a su Madrid natal en busca de éxito y fortuna a través del duque de Osuna que se convierte en su protector; también entabla un pleito por la posesión del título nobiliario del señorío de La Torre de Juan Abad, —pequeña villa dependiente del municipio de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) al sur de La Mancha—. Se traslada a Italia en el año 1613, llamado por el duque de Osuna, entonces virrey de los reinos de Nápoles y Sicilia, el cual le encarga importantes y arriesgadas misiones diplomáticas con el fin de defender el virreinato que empezaba a tambalearse; entre éstas intrigó contra Venecia y tomó parte en una conjura. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo fue arrastrado en la caída y desterrado a sus posesiones de La Torre de Juan Abad, después, sufrió presidio en el monasterio de Uclés (Cuenca) y arresto domiciliario en Madrid. Por defender con virulencia la propuesta que el Apóstol Santiago fuese elegido el patrón de España, en pugna con los carmelitas que proponían a Santa Teresa, se vuelve a ver Quevedo castigado al destierro de nuevo en La Torre de Juan Abad. Esta etapa azarosa y desgraciada marcó todavía más su carácter agriado y además entró en una crisis religiosa y espiritual, pero desarrolló una gran actividad literaria. Con el advenimiento del reinado de Felipe IV cambia algo su suerte; el rey le levanta el destierro pero el pesimismo ya se había apoderado de él.
Su matrimonio con la viuda Esperanza de Mendoza (1634) tampoco le proporcionó ninguna felicidad al gran misógino y se separó de ella a los pocos meses.
De nuevo se siente tentado por la política, pues ve el desmoronamiento que se está cerniendo sobre España y desconfía del conde-duque de Olivares, valido del rey, contra quien escribió algunas diatribas amargas. Más tarde, por un asunto oscuro que habla de una conspiración, es acusado de desafecto al gobierno, y es detenido en 1639 y encarcelado en el monasterio de San Marcos (León), —hoy convertido en parador turístico de lujo— prisión tan miserable y húmeda, que provoca grandemente la merma de su salud.
Cuando es liberado, en 1643, es un hombre acabado y se retira a sus posesiones de La Torre de Juan Abad para después instalarse en Villanueva de los Infantes donde el 8 de septiembre de 1645 murió.
Como personaje perteneciente a la nobleza del siglo XVII, Quevedo ostentó los títulos de Caballero de la Orden de Santiago y Señor de la Torre de Juan Abad.
Su obra literaria es inmensa y contradictoria. Hombre muy culto, amargado, agudo, cortesano, escribió las páginas burlescas y satíricas más brillantes y populares de la literatura española, pero también una obra lírica de gran altura y unos textos morales y políticos de gran profundidad intelectual, que le hace ser el principal representante del barroco español. Su obra está entroncada con su forma de vida: desenvuelta y alegre en las sátiras de su juventud —letrillas burlescas y satíricas como "Poderoso caballero es don Dinero"— es el Quevedo más conocido y popular. Criticó con mordacidad atroz los vicios y debilidades de la humanidad, y zahirió de una manera cruel a sus enemigos, como en el conocido soneto, paradigma conceptista: "Érase un hombre a una nariz pegado...".
En su poesía amorosa, de corte petrarquista en la que lo que cuenta es la hondura del sentimiento, Quevedo vio una posibilidad de explorar el amor como lo que da sentido a la vida y al mundo, ejemplo de ello es el soneto "Cerrar podrá mis ojos la postrera..." que es uno de los sonetos más bellos de las letras españolas, en el cual la muerte no vence al amor que permanecerá en el amante como queda evidente en el último terceto. Es un poeta genial, cuya permanente actualidad, maravillosa capacidad creadora del idioma castellano, honradez moral y elevada lírica, le dan un lugar preeminente en la poesía española.
De su prolífica obra en verso, se conservan casi 900 poemas. De su prosa cabe señalar: "La vida del Buscón llamado don Pablos"; "Política de Dios y gobierno de Cristo"; "Vida de Marco Bruto"; "Los sueños" y "Los nombres de Cristo".
Entre sus poesías hay un sinnúmero de sonetos endecasílabos, pero también abunda el romance octosílabo y la redondilla. La poesía titulada "Epístola satírica y censoria..." es un alarde magistral de tercetos endecasílabos encadenados. Disfrutemos con esta esmerada antología de su inmensa obra poética.
A UNA NARIZ
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
era Ovidio Nasón mas narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,que en la cara de Anás fuera delito
|
El Señor Paja
|
O Senhor Palha
|
|
Era una vez, hace muchos y muchos años atrás; claro, porque las mejores historias siempre pasan hace muchos y muchos años. Había un hombre llamado Señor Paja. Él no tenía casa, ni mujer, ni hijos. Para decir verdad, sólo tenía la ropa del cuerpo. Pues el Señor Paja no tenía suerte. Era tan pobre que mal tenía que comer y era flaquito como un hilo de paja. Por eso es que las personas lo llamaban de Señor Paja.
Todos los días el Señor Paja iba al templo a pedir a la Diosa de la Fortuna para mejorar su suerte, y nada sucedía. Hasta que un día, él oyó una voz susurrar: -“La primera cosa que usted toque al salir del templo le traerá gran fortuna”. El Señor Paja llevó un susto. Refregó los ojos, miró a los lados, mas vio que estaba bien acordado y el templo estaba vacío. No obstante, salió pensando: “¿Yo soñé o fue la Diosa de la Fortuna que habló conmigo?”. En la duda, corrió para fuera del templo al encuentro de la suerte.
Pero con la prisa, el pobre Señor Paja tropezó en los peldaños y fue rodando hasta el final de la escala, donde cayó en la tierra. Al ponerse de pie, arregló sus ropas y percibió que tenía alguna cosa en la mano:
Era un hilo de paja.
“Bien”, pensó él, “un hilo de paja no vale nada, pero si la Diosa de la Fortuna quiso que yo lo agarrase, es mejor guardar”.
Y ahí el fue asegurando el hilo de paja.
Poco después apareció una libélula zumbando alrededor de la cabeza de él. Intentó espantarla, pero no lo logró. La libélula zumbaba locamente alrededor de su cabeza.
“Muy bien”, pensó él. “Si no quiere irse, quédese conmigo”.
Tomó la libélula y amarró el hilo de paja en la cola de ella. Quedó pareciendo un pequeño cometa, y él continuó descendiendo la calle con la libélula en el hilo.
Luego encontró una florista con si hijito, camino al mercado, donde iban a vende flores. Venían de muy lejos. El niño estaba cansado, transpirado, y el polvo le traía los ojos con lágrimas. Pero cuando el niño vio la libélula zumbando amarrada al hilo de paja, su carita se animó.
- ¿Mamá, me da una libélula? – Pidió. ¡Por favor!
“Bueno”, pensó el Señor Paja, “la Diosa de la Fortuna me dijo que el hilo de paja traería suerte. Pero ese muchachito está tan cansado, tan sudado, que puede quedar más feliz con un regalito”. Y dio la libélula en el hilo para el chiquillo.
- es mucha bondad suya –le dijo la florista. –No tengo nada para darle a cambio más que una rosa. ¿Acepta?
El Señor Paja agradeció y continuó su camino. Llevando la rosa.
Anduvo más un poco y vio un joven sentado en un tronco de un árbol, con la cabeza entre las manos. Parecía tan infeliz que el Señor Paja le preguntó que había sucedido.
- Voy a pedir mi novia en casamiento hoy en la noche –se quejó el joven. –Pero soy tan pobre que no tengo nada para darle a ella.
- Bueno, también soy pobre –le dijo el Señor Paja. –No tengo nada de valor, pero si quisiera darle a ella esta rosa, es suya.
El rostro del mozuelo se abrió en una sonrisa al ver la esplendida rosa.
- Quédese con estas tres naranjas, por favor –le dijo el joven. –Es lo único que le puedo dar a cambio.
El Señor Paja siguió andando, cargando tres suculentas naranjas.
Luego encontró un vendedor ambulante sofocado. –Estoy tirando el carro el día entero y estoy con tanta sed que creo que voy a desmayar. Necesito de un sorbo de agua.
- Creo que no hay ningún pozo por aquí –dijo el Señor Paja – Pero se quiere puede chupar estas tres naranjas.
El vendedor quedó tan agradecido que tomó un rollo de la más fina seda que había en el carro y se la dio al Señor Paja, diciendo:
- Usted es muy bondadoso. Por favor acepte esta seda a cambio.
Y el Señor Paja una vez más siguió por la calle, esta vez con el rollo de seda debajo del brazo.
No había dado diez pasos cunado vio pasar una princesa en un carruaje. Tenía una mirada preocupada, pero su expresión luego se alegró al ver al Señor Paja.
- ¿Dónde consiguió esa seda? –Gritó ella. –Es justamente lo que estoy buscando. Hoy es el cumpleaños de mi padre y quiero darle un quimono real.
- Bueno, ya que es su cumpleaños, tengo el placer en darle esta seda –le dijo el Señor Paja. La princesa mal podía creer en tamaña suerte.
- usted es muy generoso –le dijo sonriendo. -Por favor, acepte esta joya a cambio.
El carruaje se fue, dejando al Señor paja con la joya de inestimable valor refulgiendo a la luz del sol.
“Muy bien”, pensó él, “comencé con un hilo de paja que no valía nada y ahora tengo una joya. Yo creo que está bien”.
Llevó la joya al mercado, la vendió y con el dinero compró una plantación de arroz. Trabajó mucho. Aró, sembró, cosechó y cada año la plantación producía más arroz. En poco tiempo, el Señor paja quedó rico.
Pero la riqueza no lo cambió. Siempre ofreció arroz a los que tenían hambre y ayudaba a todos los que le pedían. Decían que su suerte había comenzado con un hilo de paja, pero, ¿Quién sabe si fue con su generosidad?
|
Era uma vez, há muitos e muitos anos atrás; é claro, porque as melhores histórias sempre se passam há muitos e muitos anos. Havia um homem chamado Senhor Palha. Ele não tinha casa, nem mulher, nem filhos. Para dizer a verdade, só tinha a roupa do corpo. Pois o Senhor Palha não tinha sorte. Era tão pobre que mal tinha o que comer e era magrinho como um fiapo de palha. Por isso é que as pessoas o chamavam de Senhor Palha.
Todo dia o Senhor Palha ia ao templo pedir à Deusa da Fortuna para melhorar sua sorte, e nada acontecia. Até que um dia, ele ouviu uma voz sussurrar: - "A primeira coisa que você tocar quando sair do templo lhe trará grande fortuna." O Senhor Palha levou um susto. Esfregou os olhos, olhou em volta, mas viu que estava bem acordado e o templo estava vazio. Mesmo assim, saiu pensando: "Eu sonhei ou foi a Deusa da Fortuna que falou comigo?" Na dúvida, correu para fora do templo, ao encontro da sorte.
Mas na pressa, o pobre Senhor Palha tropeçou nos degraus e foi rolando aos trambolhões até o final da escada, onde caiu na terra. Ao se pôr de pé, ajeitou as roupas e percebeu que tinha alguma coisa na mão.
Era um fiapo de palha.
"Bom" pensou ele, "um fiapo de palha não vale nada, mas, se a Deusa da Fortuna quis que eu pegasse, é melhor guardar."
E lá foi ele, segurando o fiapo de palha.
Pouco depois apareceu uma libélula zumbindo em volta da cabeça dele. Tentou espantá-la, mas não adiantou. A libélula zumbia loucamente ao redor da cabeça dele.
"Muito bem", pensou ele. "Se não quer ir embora, fique comigo."
Apanhou a libélula e amarrou o fiapo de palha no rabinho dela. Ficou parecendo uma pequena pipa, e ele continuou descendo a rua com a libélula no fiapo.
Logo encontrou uma florista com o filhinho, a caminho do mercado, onde iam vender flores. Vinham de muito longe. O menino estava cansado, suado, e a poeira lhe trazia lágrimas aos olhos. Mas quando o menino viu a libélula zumbindo amarrada no fiapo de palha, seu rostinho se animou.
- Mãe, me dá uma libélula? - pediu. - Por favor!
"Bom" pensou o Senhor Palha, "a Deusa da Fortuna me disse que o fiapo de palha traria sorte. mas esse garotinho está tão cansado, tão suado, que pode ficar mais feliz com um presentinho". E deu a libélula no fiapo para o garoto.
- É muita bondade sua - disse a florista. - Não tenho nada para lhe da dar em troca além de uma rosa. Aceita?
O Senhor Palha agradeceu e continuou seu caminho, levando a rosa.
Andou mais um pouco e viu um jovem sentado num toco de árvore, segurando a cabeça entre as mãos. Parecia tão infeliz que o Senhor Palha lhe perguntou o que havia acontecido.
- Vou pedir minha namorada em casamento hoje à noite - queixou-se o rapaz. - Mas sou tão pobre que não tenho nada para dar a ela.
- Bom, também sou pobre - disse o Senhor Palha. - Não tenho nada de valor, mas se quiser dar a ela esta rosa, é sua.
O rosto do rapaz se abriu num sorriso ao ver a esplêndida rosa.
- Fique com essas três laranjas, por favor - disse o jovem. - É só o que posso dar em troca.
O Senhor Palha seguiu andando, carregando três suculentas laranjas.
Logo encontrou um mascate, ofegante. - Estou puxando a carrocinha o dia inteiro e estou com tanta sede que acho que vou desmaiar. Preciso de um gole de água.
- Acho que não tem nem um poço por aqui - disse o Senhor Palha - Mas se quiser pode chupar estas três laranjas.
O mascate ficou tão grato que pegou um rolo da mais fina seda que havia na carroça e deu-o ao Senhor Palha, dizendo:
- O senhor é muito bondoso. Por favor, aceite esta seda em troca.
E o Senhor Palha mais uma vez seguiu pela rua, como rolo de seda debaixo do braço.
Não deu dez passos e viu passar uma princesa numa carruagem. Tinha um olhar preocupado, mas sua expressão logo se alegrou ao ver o Senhor Palha.
- Onde arrumou essa seda? - gritou ela. - É justamente o que estou procurando. Hoje é aniversário de meu pai e quero dar um quimono real para ele.
- Bom, já que é aniversário dele, tenho prazer em lhe dar essa seda - disse o Senhor Palha. A princesa mal podia acreditar em tamanha sorte.
- O senhor é muito generoso - disse sorrindo. - Por favor, aceite esta jóia em troca.
A carruagem se afastou, deixando o Senhor Palha segurando a jóia de inestimável valor refulgindo à luz do sol.
"Muito bem", pensou ele, "comecei com um fiapo de palha que não valia nada e agora tenho uma jóia. Acho que está bom."
Levou a jóia ao mercado, vendeu-a e, com o dinheiro, comprou uma plantação de arroz. Trabalhou muito, arou, semeou, colheu, e a cada ano a plantação produzia mais arroz. Em pouco tempo, o Senhor Palha ficou rico.
Mas a riqueza não o modificou. Sempre ofereceu arroz aos que tinham fome e ajudava a todos que o procuravam. Diziam que sua sorte tinha começado com um fiapo de palha, mas quem sabe foi com a generosidade?
|
Estas formas verbales que adquieren valor de sustantivo (infinitivo), adjetivo (participio) o adverbio (gerundio). No se conjugan.
El infinitivo
Los verbos en español se dividen en tres grupos (conjugaciones) según su terminación.
El infinitivo es el nombre del verbo y se forma con la “raíz + -ar, -er o -ir”.
Se usa:
Como sustantivo (Fumar es malo para la salud);
Como término de preposición (Fui a ver una película, Viene para investigar; Perdón por haber llegado tarde);
Con verbos modales (No puede hacer ejercicios; Queremos llegar pronto; Espero terminar a tiempo).
El infinitivo perfecto tiene valor de pasado. Se forma con el auxiliar “haber” en infinitivo + el verbo en participio (Haber mentido fue un error, Gracias por haber venido, Espero haber sido clara con la explicación).
|
Verbos terminados en AR (primera conjugación)
|
Verbos terminados en ER (segunda conjugación)
|
Verbos terminados en IR (tercera conjugación)
|
|
Hablar Trabaja Caminar Estar Dar Crear Etc.
|
Comer Beber Entender Poder Querer Ser Tener Ver Etc.
|
Vivir Ir Pedir Sentir Sufrir Escribir Salir Etc. |
El participio
El participio tiene valor de adjetivo. Se forma con la raíz + -ado (verbos terminados en -ar: hablado, caminado, estado, cerrado, etc.) o -ido (verbos terminados en -er o -ir: comido, bebido, vivido, sido, ido, etc.)
Se usa:
Para modificar un sustantivo (Es un hombre casado);
Con el verbo “estar” para expresar estados (El bebé está dormido; El banco está cerrado, etc.).
Con el verbo “ser” en la voz pasiva (El gángster fue asesinado; El escritor fue premiado, etc.).
Con el verbo “haber” para formar tiempos compuestos (El sol ha salido temprano; Por suerte hemos terminado el informe, etc.).
Algunos verbos irregulares tienen también participio irregular. Por ejemplo:
|
Infinitivo
|
Participio
|
|
Poner Hacer Volver Morir Escribir Abrir Cubrir Ver Satisfacer Romper
|
Puesto Hecho Vuelto Muerto Escrito Abierto Cubierto Visto Satisfecho Roto |
El Gerundio
El gerundio tiene valor adverbial.
Se forma con la raíz + -ando (verbos -ar) y -iendo (verbos -er e -ir)
Los dos usos principales son:
Con el verbo “estar” para expresar una acción simultánea con otra (Está lloviendo, En ese momento me estaba bañando, ¿Sabes en qué estoy pensando?)
Con verbos de acción para expresar modo (Voy corriendo, Entró gritando, Estudia leyendo en voz alta).
|
Verbos terminados en AR (primera conjugación)
|
Verbos terminados
en ER (segunda conjugación)
|
Verbos terminados en IR (tercera conjugación)
|
|
Hablar Trabajar Caminar Estar Dar Crear
|
Hablando Trabajando Caminando Estando Dando Creando
|
Comer Entender Beber Saber Perder Ser
|
Comiendo Entendiendo Bebiendo Sabiendo Perdiendo Siendo
|
Vivir Sufrir Escribir Salir
|
Viviendo Sufriendo Escribiendo Saliendo
|
|
|
|
|
|
| |
El verbo “poder”
|
Infinitivo
|
Gerundio
|
|
Poder
|
Pudiendo |
Los verbos donde la -e- pasa a -i-
|
Infinitivo
|
Gerundio
|
|
Decir Sentir Pedir
|
Diciendo Sintiendo Pidiendo |
Y todos los verbos que se conjugan como “sentir” y “pedir” en el pretérito perfecto simple del indicativo.
Los verbos “ir”, “oír”, “leer”, “caer” y “traer”
|
Infinitivo
|
Gerundio
|
|
Ir Oír Leer Caer Traer
|
Yendo Oyendo Leyendo Cayendo Trayendo |
Las perífrasis verbales tienen un verbo conjugado que añade simplemente un matiz al significado del verbo en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio) que lo acompaña.
|
Perífrasis de aspecto INGRESIVO:
La acción está a punto de empezar.
|
|
Ir + a + infinitivo (futuro inmediato)
|
Voy a entrar en clase.
|
|
Estar + a punto de + infinitivo (= por poco)
|
Estuvo a punto de ganar el premio.
|
|
Estar + por + infinitivo (acción sin empezar)
|
Estoy por ir a verlo.
|
|
Estar + para + infinitivo (acción inminente)
|
Estaba para salir cuando me llamaste.
|
|
Perífrasis de aspecto INCOATIVO:
La acción se presenta en su comienzo.
|
|
Echar(se) + a + infinitivo* (brusquedad)
|
Los niños se echaron a reír.
|
|
Ponerse + a + infinitivo** (intensidad, esfuerzo)
|
Se puso a llover muy pronto.
|
|
Romper + a + infinitivo***
|
Rompió a llorar en cuanto lo supo.
|
|
Meterse + a + infinitivo (sin preparación)
|
No os metáis a explicar lo que no sabéis.
|
|
Liarse + a + infinitivo (embarullamiento)
|
Me he liado al ordenar la biblioteca.
|
|
Soltarse + a + infinitivo (desenvoltura)
|
El niño se ha soltado a andar.
|
|
Darle (a alguien) por + infinitivo (interés inexplicable)
|
Le ha dado por pintar toda la casa.
|
|
Perífrasis de aspecto DURATIVO:
La acción se presenta en su desarrollo.
|
|
Seguir / continuar + gerundio
Seguir / continuar + sin + infinitivo
|
Siguió corriendo hasta llegar a la meta.
Sigue sin fumar.
|
|
Estar + gerundio (actividad en desarrollo)
|
Está lloviendo todavía.
|
|
Andar + gerundio (= continuamente)
|
Anda preguntando a todo el mundo lo mismo.
|
|
venir + gerundio (= últimamente)
|
Vengo sintiendo cierto dolor en la espalda.
|
|
Llevar...+ gerundio (= desde hace...)
|
Llevo media hora esperando el autobús.
|
|
Perífrasis de aspecto PROGRESIVO:
La acción se produce gradualmente.
|
|
Ir + gerundio (= poco a poco)
|
El enfermo va mejorando notablemente.
|
|
Perífrasis de aspecto RESULTATIVO:
La acción se presenta ya acabada.
|
|
Estar + participio (pasiva de estado: = resultado)
|
¿Ya está arreglado el ascensor?
|
|
Llevar + participio (= hasta ahora)
|
Lleva publicados cinco libros.
|
|
Ir + participio (= pasiva de llevar + participio)
|
Van publicados cinco de sus libros.
|
|
Dejar + participio
|
Dejó hechos todos sus trabajos.
|
|
Quedar + participio (= pasiva de dejar + participio)
|
Los trabajos quedaron hechos.
|
|
Tener + participio
A veces conlleva la idea de repetición:
|
Tengo terminados los ejercicios desde ayer.
Te tengo dicho que no contestes así.
|
|
Traer + participio
|
El doctor X traía curados muchos pacientes.
|
|
Acabar / terminar + por + infinitivo (= al final)
|
Acabaron por marcharse.
|
|
Acabar / terminar + gerundio (= al final)
|
Acabaron peleándose como siempre.
|
|
Salir + ganando /perdiendo
|
Salimos ganando con el cambio.
|
|
Perífrasis de aspecto TERMINATIVO:
La acción se presenta en su final.
|
|
Acabar + de + infinitivo (= hace poquísimo)
Sólo se utiliza en presente e imperfecto.
|
Acabo de enterarme.
Acababa de salir cuando llegué yo.
|
|
Dejar + de + infinitivo
|
He dejado de fumar.
|
|
Perífrasis de aspecto OBLIGATIVO:
La acción se presenta como una obligación.
|
|
Tener + que + infinitivo (obligación impuesta)
|
Tienes que presentarte a las 7.
|
|
Deber + infinitivo (obligación hacia uno mismo)
|
Deberías dormir más.
|
|
Haber + de + infinitivo (idea de futuro)
|
Hemos de hacerlo entre todos.
|
|
HAY + que + infinitivo (impersonal)
|
Hay que pedir permiso.
|
|
Perífrasis de aspecto HIPOTÉTICO:
La acción se presenta como una suposición.
|
|
Deber + de + infinitivo
|
Debe de estar enfadado contigo.
|
|
Perífrasis de aspecto PASIVO:
La acción se presenta como algo que padece el sujeto.
|
|
Ser + participio (voz pasiva)
|
Sus opiniones fueron muy contestadas.
|
|
Perífrasis de aspecto APROXIMATIVO:
La acción no se presenta con exactitud.
|
|
Venir + a + infinitivo (= más o menos)
|
Vino a decirnos lo que ya sabíamos.
|
|
Perífrasis de aspecto REITERATIVO:
La acción se presenta como algo repetitivo.
|
|
Volver + a + infinitivo (= otra vez)
|
Quizá vuelvan a intentarlo.
|
|
Venga + a + infinitivo (= sin parar)
|
Te estoy hablando y tú ¡venga a escribir!
|
|
(*) "Echar" con los verbos "andar", "correr", "volar" y "echarse" con "reír", "llorar", "correr", "volar", "temblar".
(**) Con un sujeto personal conlleva la idea de voluntariedad. No es correcto decir "me puse a tener dolor de cabeza".
(***) "Romper" con los verbos "reír", "llorar", "hablar", "gritar", "chillar", "cantar". |
|
EL VENDEDOR DE GLOBOS
|
O VENDEDOR DE BALÕES
|
|
Era una vez un viejo hombre que vendía globos en una quermese.
Evidentemente, el hombre era un buen vendedor, pues dejó un globo rojo soltarse y elevarse en los aires, atrayendo de ese modo, una multitud de jóvenes compradores de globos.
Había allí cerca un niño negro.
Estaba observando al vendedor y, claro apreciando los globos.
Después de haber soltado el globo rojo, el hombre soltó uno azul, después uno amarillo y finalmente uno blanco.
Todos fueron subiendo hasta desaparecer de la vista.
El niño, de mirar atento, seguía cada uno de ellos. Se quedaba imaginando mil cosas…
Una cosa le molestaba, el hombre no soltaba el globo negro. Entonces se aproximó del vendedor y le pregunto:
- ¿Joven, si usted soltase el globo negro, él también subiría tanto cuanto los otros?
El vendedor de globos sonrió comprensivamente para el niño, reventó el hilo que sujetaba el globo negro y mientras él se elevaba en los aires le dijo:
- No es el color, hijo, es lo que está dentro de él lo que lo hace subir.
|
Era uma vez um velho homem que vendia balões numa quermesse.
Evidentemente, o homem era um bom vendedor, pois deixou um balão vermelho soltar-se e elevar-se nos ares, atraindo, desse modo, uma multidão de jovens compradores de balões.
Havia ali perto um menino negro.
Estava observando o vendedor e, é claro apreciando os balões.
Depois de ter soltado o balão vermelho, o homem soltou um azul, depois um amarelo e finalmente um branco.
Todos foram subindo até sumirem de vista.
O menino, de olhar atento, seguia a cada um. Ficava imaginando mil coisas...
Uma coisa o aborrecia, o homem não soltava o balão preto. Então se aproximou do vendedor e lhe perguntou:
- Moço, se o senhor soltasse o balão preto, ele subiria tanto quanto os outros?
O vendedor de balões sorriu compreensivamente para o menino, arrebentou a linha que prendia o balão preto e enquanto ele se elevava nos ares disse:
- Não é a cor, filho, é o que está dentro dele que o faz subir.
|
|
VERBO ESCOGER
|
|
MODO INDICATIVO
|
|
Presente
|
Pretérito perfecto
|
|
Escojo Escoges Escoge Escogemos Escogéis Escogen
|
He Escogido Has Escogido Ha Escogido Hemos Escogido Habéis Escogido Han Escogido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Escogía Escogías Escogía Escogíamos Escogíais Escogían
|
Había Escogido Habías Escogido Había Escogido Habíamos Escogido Habíais Escogido Habían Escogido
|
|
Pretérito Perfecto Simple
|
Pretérito Anterior
|
|
Escogí Escogiste Escogió Escogimos Escogisteis Escogieron
|
Hube Escogido Hubiste Escogido Hubo Escogido Hubimos Escogido Hubisteis Escogido Hubieron Escogido
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Escogeré Escogerás Escogerá Escogeremos Escogeréis Escogerán
|
Habré Escogido Habrás Escogido Habrá Escogido Habremos Escogido Habréis Escogido Habrán Escogido
|
|
Condicional Simple
|
Condicional Compuesto
|
|
Escogería Escogerías Escogería Escogeríamos Escogeríais Escogerían
|
Habría Escogido Habrías Escogido Habría Escogido Habríamos Escogido Habríais Escogido Habrían Escogido |
|
FORMAS NO PERSONALES
|
|
|
Simples
|
Compuestas
|
|
Infinitivo:
|
Escoger
|
Haber Escogido
|
|
Gerundio:
|
Escogiendo
|
Habiendo Escogido
|
|
Participio:
|
Escogido
|
|
|
VERBO ESCOGER
|
|
MODO SUBJUNTIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
escoja escojas escoja escojamos escojáis escojan
|
haya escogido hayas escogido haya escogido hayamos escogido hayáis escogido hayan escogido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
escogiera o escogiese escogieras o escogieses escogiera o escogiese escogiéramos o escogiésemos escogierais o escogieseis escogieran o escogiesen
|
hubiera o hubiese escogido hubieras o hubieses escogido hubiera o hubiese escogido hubiéramos o hubiésemos escogido hubierais o hubieseis escogido hubieran o hubiesen escogido
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
escogiere escogieres escogiere escogiéremos escogiereis escogieren
|
hubiere escogido hubieres escogido hubiere escogido hubiéremos escogido hubiereis escogido hubieren escogido |
|
VERBO ESCOGER
|
|
MODO IMPERATIVO
|
|
Presente
|
|
Escoge tú
|
|
Escoged vosotros
|
|
Escoja usted
|
|
Escojan ustedes
|
|
Escojamos nosotros
|
|
El imperativo en español solo cuenta con formas propias para las segundas personas. Las restantes proceden del presente de subjuntivo. |
|
VERBO DORMIR
|
|
MODO SUBJUNTIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
Duerma duermas duerma durmamos durmáis duerman
|
Haya dormido hayas dormido haya dormido hayamos dormido hayáis dormido hayan dormido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Durmiera o durmiese durmieras o durmieses durmiera o durmiese durmiéramos o durmiésemos durmierais o durmieseis durmieran o durmiesen
|
Hubiera o hubiese dormido hubieras o hubieses dormido hubiera o hubiese dormido hubiéramos o hubiésemos dormido hubierais o hubieseis dormido hubieran o hubiesen dormido
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Durmiere durmieres durmiere durmiéremos durmiereis durmieren
|
Hubiere dormido hubieres dormido hubiere dormido hubiéremos dormido hubiereis dormido hubieren dormido |
|
FORMAS NO PERSONALES
|
|
|
Simples
|
Compuestas
|
|
Infinitivo:
|
Dormir
|
Haber dormido
|
|
Gerundio:
|
Durmiendo
|
Habiendo dormido
|
|
Participio:
|
Dormido
|
|
|
VERBO DORMIR
|
|
MODO INDICATIVO
|
|
Presente
|
Pretérito Perfecto
|
|
Duermo Duermes Duerme Dormimos Dormís Duermen
|
He Dormido Has Dormido Ha Dormido Hemos Dormido Habéis Dormido Han Dormido
|
|
Pretérito Imperfecto
|
Pretérito Pluscuamperfecto
|
|
Dormía Dormías Dormía Dormíamos Dormíais Dormían
|
Había Dormido Habías Dormido Había Dormido Habíamos Dormido Habíais Dormido Habían Dormido
|
|
Pretérito Perfecto Simple
|
Pretérito Anterior
|
|
Dormí Dormiste Durmió Dormimos Dormisteis Durmieron
|
Hube Dormido Hubiste Dormido Hubo Dormido Hubimos Dormido Hubisteis Dormido Hubieron Dormido
|
|
Futuro
|
Futuro Perfecto
|
|
Dormiré Dormirás Dormirá Dormiremos Dormiréis Dormirán
|
Habré Dormido Habrás Dormido Habrá Dormido Habremos Dormido Habréis Dormido Habrán Dormido
|
|
Condicional Simple
|
Condicional Compuesto
|
|
Dormiría Dormirías Dormiría Dormiríamos Dormiríais Dormirían
|
Habría Dormido Habrías Dormido Habría Dormido Habríamos Dormido Habríais Dormido Habrían Dormido
|
|
MODO IMPERATIVO
|
|
Presente
|
|
Duerme tú
|
|
Dormid vosotros
|
|
Duerma usted
|
|
Duerman ustedes
|
|
Durmamos nosotros
|
|
El imperativo en español solo cuenta con formas propias para las segundas personas. Las restantes proceden del presente de subjuntivo. |
|
EL AUXILIO MUTUO
|
O AUXÍLIO MÚTUO
|
|
En una región montañosa, a través de región desierta, caminaban dos viejos amigos, ambos enfermos, cada cual defendiéndose como podía de los golpes del aire helado, cuando fueron sorprendidos por un niño semimuerto, en el camino, al sabor de las ráfagas de invierno. Uno de ellos miró y clamó, irritado:
- No perderé tiempo. La hora exige cuidado para conmigo. Sigamos al frente.
- Amigo, salvemos al pequeñito. Es nuestro hermano en humanidad – arguyo el otro.
- No puedo –Dijo el compañero, endurecido –Me siento cansado y enfermo. Este desconocido sería un peso insoportable. Tenemos frío y tempestad. Necesitamos ganar la aldea próxima sin pérdida de tiempo.
Y avanzó para delante con largas pisadas. El viajante de buen sentimiento, con todo, se inclinó hacia el niño extendido, se demoró algunos minutos colocándolo paternalmente sobre el propio pecho y, acunándolo todavía más, marchó adelante, aunque menos rápido. La lluvia helada cayó metódica, por la noche adentro, pero él, asegurando el valioso fardo, después de mucho tiempo alcanzó la hospedería del pueblo que buscaba.
Sin embargo, con enorme sorpresa, no encontró ahí al colega que le precedía. Solamente al día siguiente, después de una búsqueda minuciosa, fue encontrado el infeliz viajero, sin vida, a la orilla del camino inundado. Siguiendo de prisa y a solas, con la idea egoísta de salvarse, no resistió a la onda de frío y cayo encharcado, sin recursos para hacer frente al congelamiento. Ya el compañero, recibiendo de vuelta el calor del niño que sustentaba junto al propio corazón, superó los obstáculos de la noche fría, guardándose incólume de semejante desastre.
Descubrió la sublimidad del auxilio mutuo… Ayudando al niño abandonado, se ayudó a sí mismo.
Avanzando con sacrificio para ser útil a otros, consiguió triunfar, alcanzando las bendiciones de la salvación recíproca.
Un hombre solo es simplemente un adorno de la soledad, pero aquel que coopera en beneficio del próximo es merecedor del auxilio común.
|
Numa zona montanhosa, através de região deserta, caminhavam dois velhos amigos, ambos enfermos, cada qual se defendendo como podia dos golpes do ar gelado, quando foram surpreendidos por uma criança semimorta, na estrada, ao sabor da ventania de inverno. Um deles olhou e clamou, irritado:
- Não perderei tempo. À hora exige cuidado para comigo mesmo. Sigamos à frente.
- Amigo, salvemos o pequenino. É nosso irmão em humanidade - argüiu o outro.
- Não posso - disse o companheiro, endurecido - sinto-me cansado e doente. Este desconhecido seria um peso insuportável. Temos frio e tempestade. Precisamos ganhar a aldeia próxima sem perda de tempo.
E avançou para diante, em largas passadas. O viajante de bom sentimento, contudo, inclinou-se para o menino estendido, demorou-se alguns minutos colocando-o paternalmente sobre o próprio peito e, aconchegando-o ainda mais, marchou adiante, embora menos rápido. A chuva gelada caiu metódica, pela noite adentro, mas ele, segurando o valioso fardo, depois de muito tempo atingiu a hospedaria do povoado que buscava.
Com enorme surpresa, porém, não encontrou aí o colega que o precedera. Somente no dia seguinte, depois de minuciosa procura, foi encontrado o infeliz viajante, sem vida, à beira do caminho alagado. Seguindo à pressa e a sós, com a idéia egoísta de preservar-se, não resistiu à onda de frio e tombou encharcado, sem recursos para fazer face ao congelamento. Já o companheiro, recebendo em troca o calor da criança que sustentava junto ao próprio coração, superou os obstáculos da noite fria, guardando-se incólume de semelhante desastre.
Descobrira a sublimidade do auxílio mútuo... Ajudando ao menino abandonado, ajudara a si mesmo.
Avançando com sacrifício para ser útil a outrem, conseguira triunfar, alcançando as bênçãos da salvação recíproca.
Um homem sozinho é simplesmente um adorno da solidão, mas aquele que coopera em benefício do próximo é credor do auxílio comum.
|
|